Lisette despertó en la cálida tranquilidad de la cama, el sonido suave de la respiración profunda de Valreth junto a ella llenando el aire. Su cuerpo estaba aún marcado por la actividad de la noche anterior, donde se habían entregado el uno al otro en una repetición de pasiones que no parecía tener fin. Estaba completamente desnuda, sus mejillas ligeramente sonrojadas por el recuerdo de las caricias y susurros, de las sensaciones que aún la recorrían. La cercanía de Valreth la envolvía, su abrazo inmenso y protector haciéndola sentir como si no pudiera separarse de él, ni siquiera para respirar. Valreth, en su sueño profundo, la abrazaba con fuerza, como si supiera que Lisette no podía moverse de su lado. Ella, sin embargo, necesitaba salir de la cama para comenzar el día. Sabía que, aunq

