Celeste El despertar de las personas no debería ser tan caótico, y menos cuando todo el tiempo lo fue. Pero aquí estoy, escuchando a una de mis sobrinas cantar. —No sabía que me recibirían con un concierto de tal magnitud —comenté con burla, provocando una risa de Alexa. —Acostumbrate, lo escucharás seguido si decides quedarte —respondió divertida. —Eso ya me estoy dando cuenta —dije mientras revolvía un poco mi café, sintiendo que el día apenas comenzaba a ponerse interesante. De pronto, Luis entró a la cocina seguido de Noah, quien parecía incómodo. —¿Por casualidad saben dónde está Axel? —preguntó Luis sin rodeos. —No lo he visto desde que estaba con el vampirito —respondí, señalando al susodicho, que se apoyaba contra la pared, cruzado de brazos. —¿No lo encuentran? —preguntó A

