Axel La luna iluminaba el sendero mientras caminábamos en silencio. Solo el crujir de las hojas bajo mis pies rompía la quietud de la noche. Noah había insistido en que lo acompañara, y aunque sabía que no era lo mejor, no pude resistirme. Había algo en su voz, una urgencia que me atravesó más allá de la razón. Al llegar a un claro apartado, rodeado de árboles que parecían cerrarse en un abrazo silencioso, sentí el peso del aire entre nosotros. Noah se detuvo de repente, con la mirada fija en el suelo. Durante unos segundos, pensé que no diría nada. Pero cuando alzó sus ojos hacia los míos, su intensidad me desarmó por completo. —Necesitamos hablar de lo que pasó —dijo, su voz cargada de una emoción que me era imposible identificar. Intenté mantenerme frío, controlado, pero su sola pre

