Cassidy Johnson.
Agobiada.
Asustada.
Nerviosa.
Enojada.
Esas eran las palabras que describen como me siento en estos momentos. Puedo decir con seguridad que no encuentro consuelo alguno. Todo mi cuerpo duele y no dejo de temblar en ningún momento, no puedo por más que lo intente, mi cerebro no recibe órdenes.
Ese maldito me violó.
Abusó de mí como un animal.
No tuvo escrúpulos, no se tocó el corazón al momento de cometer tal acto. Solo pensó en él, en complacer su maldito apetito. Y yo… yo fui su presa.
Me abrazo intentando consolarme, la bestia que me dañó se encuentra manejando lentamente y yo no puedo ni mirarlo. Me es imposible, tengo miedo.
Va tarareando una canción, completamente feliz, como si nada hubiese pasado, como si no me hubiese dañado.
Hay algo que me llama altamente la atención, y es que conduce como si conociera el camino a mi destino, lo cual logra asustarme aún más.
—¿Co-como sabe dónde está mi casa?— logro formular al fin, al ver que estábamos llegando.
—Querida, sé todo sobre ti— posa su mano sobre mi pierna y tiemblo—cuando hay algo de mi interés, me encargo de conseguir toda la información necesaria—
Maldito psicópata.
—Aquí está bien— pronuncio al ver que faltaban dos casas para llegar a la mía.
—No, te bajaré en tu casa nena. No quiero que nada malo te suceda—¿es en serio lo que acabo de oír?
No digo nada y espero ansiosa a que lleguemos. Prefiero callar y tragarme mis palabras a arriesgarme a soltar alguna frase que lo haga enfadar.
Estaciona enfrente de mi hogar y siento algo de alivio, pero solo es momentáneo. Trato de abrir la puerta pero no pude, tenía el seguro para niños.
—¿A dónde vas tan rápido Cassidy?— toma mi muñeca y me obliga a mirarlo. Trago en seco—Escúchame bien, le llegas a decir a alguien de esto y te va a ir mal ¿de acuerdo?— asiento.
—No-no diré nada-nada, pero déjeme ir ya, por-por favor— cierro mis ojos sintiendo además de temor, vergüenza por tartamudear tantas veces.
—A partir de este momento eres mía Cassidy ¿bien? Nadie más puede tocarte ni siquiera mirarte—
No doy crédito a lo que escucho ¿es que acaso podía lastimarme más? En qué momento fue que terminé embarrada en esta situación.
Para completar la bochornosa escena, el profesor toma mi rostro entre sus manos y besa mis labios de manera efusiva.
Que ganas de vomitar.
—Ve a descansar linda y recuerda, esto es un secreto entre tú y yo ¿vale?— besa mi mejilla y por fin me suelta.
Sin perder tiempo, salgo del coche a toda prisa y abro la puerta de mi casa. Una vez dentro no me lo piensa tanto y corro hasta la ducha.
No me importa llevar ropa puesta, ni siquiera me quito los zapatos y entro a la regadera, abriéndola dejando que el agua artificial caliente salga. Las imágenes de lo sucedido vuelven a mi mente, y no logro encontrar consuelo alguno.
Me siento sola.
Comienzo a gritar mientras el agua moja todo mi cuerpo. Las prendas se pegan a mí y yo me deslizo hasta quedar en el suelo, me he quedado sin fuerzas.
Pego las rodillas a mi cuerpo y sollozo.
—¿Por qué a mi? ¿Qué he hecho mal?—
Miles de preguntas inundan mi mente. Una tras otra como una ráfaga de viento.
¿Quién tuvo la culpa?
¿Será culpa de mamá? ¿De papá por morir y dejar que mi madre me inscriba en ese instituto?
¿Será mía por no luchar lo suficiente? ¿De Frank por dejarme sola?
Y es cuando algo de razón vuelve a mí.
No.
La culpa la tiene él.
Solo él.
William Levlok. El hombre que desgració mi vida y me destruyo en solo 40 minutos.
Quién diría que el profesor más “codiciado” y respetado del colegio terminaría siendo un maldito violador.
¿Será que lo hizo con alguien más?
¿Si alguna otra chica sufrió lo mismo que yo?
Niego efusivamente y respiro hondo. Tengo que tratar de calmarme y analizarla situación.
A duras penas me pongo de pie, para después despojarme de mis prendas quedándome desnuda y así terminar mi ducha.
********
Salgo del baño como puedo y me coloco un camisón largo. No puedo verme sin ropa, me siento tan…avergonzada.
Camino en busca de mi celular el cual se encontraba en mi mochila y luego me dirijo a la cama, estoy realmente exhausta, tan así que ni siquiera me molesto en peinar mi cabello mojado y me acuesto.
Al tocar el suave colchón, siento un dolor insoportable físicamente, además del mental, claro está.
Reviso mi teléfono a manera de distracción pero solo logra alterarme más.
10 mensajes de Frank, 20 llamadas pérdidas:
—¿Donde andas?—
—¿Ya has llegado a tu casa?—
—¿Por qué no contestas?—
—¿Te dijo algo malo el profesor?—
—¿Llegaste bien?—
—Me estoy preocupando Cassy.—
—Contesta mis llamadas.—
—¿Quieres que vaya a tu casa?—
—¿Necesitas algo?—
—Vale, veo que si te llegan los mensajes. Cuando quieras hablar me escribes.—
2 mensajes de mamá:
—Hola cariño, no llegaré a dormir hoy, cierra bien la puerta y calienta la comida que hay en el refri.
—Por cierto, contéstale los mensajes a Frank por favor.
¿Es en serio? Ni si quiera se preocupó en hacerme una llamada preguntando si estaba bien…
1 mensaje de Profesor Levlok:
—Espero que tengas dulces sueños pequeña Cassy, porque yo dormiré de maravilla y todo gracias a ti, delicia. Has hecho unos de mis sueños realidad.
Al leer lo último tiro mi celular en la mesa de luz y agarro mi almohada, abrazándola.
Solo quiero que todo esto sea una pesadilla.
Solo quiero dormir y despertarme sabiendo que esto jamás pasó... Que fue todo una maldita mala pasada de mi mente.
***
—Suélteme por favor— lloriqueaba.
—Oh no cariño, sabes tan deliciosa, no puedo parar—Sus jadeos alteraban mis sentidos, trataba de defenderme pero sus manos enredadas con las mías no me lo permitían. Estoy a punto de colapsar.
—Ya-ya casi pequeña, aguanta un poco más mi bonita Cassy—
Su cuerpo moviéndose encima del mío y mi impotencia por no poder hacer nada solo hacían desfallecer mis ganas de seguir...
Poco a poco caía en un pozo sin fondo hasta que el llegó al clímax, liberándome por fin.
**
Abro mis ojos de golpe y evito gritar. Mi respiración es irregular y lucho por no llorar, cosa que se me es imposible.
Por inercia, giro a ver el reloj de la pared y son las 06:30 a.m. Niego con lentitud al sentir el dolor en todo mi cuerpo y sollozo.
Todo fue real, en realidad él si abusó de mí.
Mi cuerpo comienza a temblar y en ese momento mi madre entra a la habitación, al parecer he hecho algún ruido.
—Cariño ¿qué haces despierta a esta hora?— pregunta entrando preocupada.
—He tenido una pesadilla— observo su traje de enfermera— ¿Recién llegas?— pregunto adormilada, tratando de disimular.
—Sí, iba directo a descansar, sólo pasaba a ver como estabas. Me he alertado cuando escuché tus quejidos—
—De hecho... Me duele mucho el estómago y no creo tener ganas de ir hoy al colegio... Ya sabes… Más tarde—susurro lo último.
Por favor, no quiero tener que verle la cara.
Mi madre me mira con una ceja alzada pero no niega mi petición.
—De acuerdo Cassidy pero solo hoy, ya anda, descansa que yo haré lo mismo—
Se acerca a mí y deja un beso en mi frente para luego desaparecer.
Me recuesto nuevamente y antes de cerrar mis ojos decido mirar mi celular.
Nuevo mensaje de Profesor Levlok:
—No espero verte hoy en el instituto porque me imagino que debes estar adolorida. Descansa hermosa que ya nos veremos mañana.—
Mi corazón se aceleró como si fuese a explotar, decidí apagar el móvil por hoy, para descansar o bueno tratar de hacerlo.
Suelto un suspiro antes de cerrar mis ojos pero al hacer el intento de dormirme las imágenes de lo ocurrido se hacen presentes.
Se nota que este infierno apenas comienza y la verdad, no tengo idea de que hacer.
Solo espero que el cielo se apiade de mí, y que me ilumine dándome una señal para saber cómo debo actuar.