Capítulo 6

1410 Words
William Levlok. Feliz y excitado. Esas eran las palabras que me describían en estos momentos. Simplemente no podía creer que al fin lo haya hecho, esa niña al fin fue mía, la hice mía y ahora me pertenece. La marqué, fui el primer hombre en convertirla en mujer, y eso absolutamente nadie lo podrá cambiar. Cassidy Johnson, la chica a la cual tanto observaba caminar en los pasillos, la que jamás me dio artículo alguno, ahora es de mi propiedad. Y vuelvo a recalcar, eso nadie lo va a cambiar. Había llegado tan feliz y exhausto a la vez a mi casa que ni siquiera me molesté en corregir los trabajos de mis otros alumnos. Al pisar mi casa, procedí a ducharme y me encargué de poner en el cesto mi saco, ya que estaba manchado con sangre. La prueba de lo glorioso que fue estar con Cassy. Simplemente me acosté a dormir, no sin antes mandarle un mensaje a ella y me relajé con una gran sonrisa en el rostro. La sonrisa de un ganador, uno que siempre obtiene lo que desea. ***** —Buenos días señor Levlok, permítame preguntarle por esa gran sonrisa que adorna su rostro— alaga mi secretaria con algo de curiosidad. Algo normal, debido a que no suelo mostrarme tan…contento en las oficinas. —Ayer tuve un día maravilloso— sonrío aun más recordando lo sucedido en el salón de clases — ¿alguna novedad?—cambio de tema, no quiero “emocionarme” de más. —Sí, recuerde que en exactamente de veinte minutos es la junta con "Interprise Al". La compañía se encuentra ansiosa por tenerlo a usted como representante legal. Además, desea que acepte su proyecto lo antes posible— Normal, soy uno de los mejores del país, por no decir del mundo entero. —Perfecto entonces, tráeme un café por favor y si alguien llama dile que estoy ocupado. Tengo muchos papeles por revisar y preparar— —Sí señor, entendido. Con su permiso— se retira y sale de mi oficina. Comienzo mi rutina diaria nuevamente. Mi padre me heredó esta empresa "Levlok's interprise", un nombre súper original a mi gusto (nótese el sarcasmo) y ahora debo mantenerla yo. Nos dedicamos exclusivamente al mundo del diseño, o bueno, los trabajadores se encargan de ello. En lo que a mí concierne solo rechazo o acepto un proyecto o una inversión, antes realmente me encantaba meterme en esos asuntos pero ahora solo me aburre. Además, me encargo de asuntos legales, cuando me da la gana, claro está. Me tomo una pausa y antes de comenzar con mi trabajo, decido mandarle un mensaje de buenos días a Cassidy. No he podido dejar de pensar en ella en toda la noche, no me la puedo sacar de la cabeza. Las imágenes de ella debajo de mí suplicando me persiguen. Y quiero más. Quiero hacerla mía de tantas formas y diferentes posiciones que como resultado, estoy seguro no podría pararse en meses. Estoy loco por ella. Y estoy seguro de que esa chica es la indicada para mí. Solo es cuestión de seguir amoldándole a mi gusto, cosa que pronto lograré. Al diablo lo que diga la gente, solo será mía. Mi secretaria vuelve con el café que le he pedido, volviéndome a la realidad, y comienzo a beberlo mientras preparo todo para la junta con mis “futuros socios”. ***** —Buena junta— alaga mi compañero— aunque te vi un poco ido hoy— —¿En serio? No lo creo Ryan—refuto con obviedad. —Sí, tus ojos se desviaban y te perdías, así como si estuvieses pensando en algo... O alguien— insinúa. A veces mi amigo parecía peor que mujer en busca de chismes. —Mira, no te metas en mis asuntos ¿sí? Mejor ponte a trabajar que tenemos que sacar este nuevo proyecto adelante— —Uy, que humor hermano, mejor ya me voy. No vaya a ser contagioso el mal humor que te cargas— suelta una carcajada y lo imito. Tal parece que fui muy brusco. —Luego te cuento ¿vale? Ahora tenemos asuntos que resolver— —Eso quería oír, nos vemos— nos damos un apretón de manos. —Adiós— Miro mi reloj de muñeca que marca las 11:30 a.m. Tengo que ir a trabajar al colegio y se me está haciendo tarde. En verdad no quiero hacerlo pero debo tomar un examen a los alumnos de quinto año. Que divertido. Salgo de la empresa no sin antes despedirme de mi secretaria y me dirijo a mi coche. Conduzco a toda velocidad recordando las imágenes de ayer, todo fue perfecto. Necesito estar con ella. La necesito conmigo ahora mismo o explotaré. —Calma Will, ella está a dolorida y necesita descansar, contrólate— me digo intentando autocenvencerme de dejarla en paz, al menos por hoy. Jamás pensé que ella se volvería una necesidad para mí de un día para otro. Y es que si, llevo deseando la desde hace mucho pero nunca imaginé que se convertiría en una adicción. Una perversa adicción. Muerdo mi labio y me orillo unos segundos para mandarle un mensaje a mi pequeña. Para: Mi pequeña Cassy: —No sabes como estoy aguantando las ganas de ir por ti y hacerte mía nuevamente... Nos vemos mañana amorcito. Guardo el móvil siguiendo mi camino hasta por fin llegar. Estaciono mi auto resoplando para luego coger mi maletín y por fin bajar e ingresar al instituto. Esto se está volviendo cada día mas fastidioso. ******** Cassidy Johnson. Nuevo mensaje de: Profesor Levlok: —No sabes como estoy aguantando las ganas de ir por ti y hacerte mía nuevamente... Nos vemos mañana amorcito. Mis lágrimas aparecen en cuanto leo eso. ¿Es necesario recordármelo? En definitiva ese tipo está enfermo. Y yo soy una idiota por no haberle dicho nada a mi madre. Pero ¿Y si no me cree? ¿Y si me acusa de loca? Es decir, ni siquiera he guardado sus mensajes, los voy borrando cuando me los manda, no puedo tenerlos, me hacen mal. Además, estoy segura de que nadie me creería, es mi palabra contra una de las personas más prestigiosas del instituto. Eres tan estúpida Cassidy… tan patética. Niego rápidamente y me levanto de la cama. Ya son las 13:50 y ni me he molestado en bajar a almorzar. Supongo que mi madre debe estar dormida aún, los jueves son sus días libres y siempre duerme la mayor parte del tiempo. No la culpo, yo haría lo mismo si me tocara trabajar en un lugar tan desgastante como ese. Voy hasta el baño, ni siquiera puedo mirarme al espejo, me doy vergüenza. No quiero imaginar cómo debe estar mi rostro, mis labios o mi cuello. Mi cabello aun está húmedo, y debido a que ni lo peiné parece un nido de pájaros. Termino mis necesidades con algo de dolor, y tomo la ropa del colegio del suelo, junto con los zapatos. Bajo hasta el cuarto de limpieza y lo pongo en la lavadora, mis zapatos los expongo al sol. Suelto un suspiro, estoy exhausta, mis ojos pesan y el dolor en mi entrepierna no ha cesado. A pasos lentos me dirijo a la cocina en donde me preparo un sándwich, junto con un jugo de naranja y vuelvo a mi habitación. No tengo ganas de nada, solo deseo dormirme y no volver a despertar, al menos no por ahora. A duras penas y haciéndole caso al rugir de mi estómago, me dedico a comer mientras pienso las cosas. Todo fue tan rápido e inesperado que ni siquiera había podido defenderme. Traté, luché pero no lo conseguí, es decir, es un hombre del doble de mi tamaño y edad pero...no volverá a pasar. En conclusión; fui débil e ilusa, y eso no volverá a pasar, no lo permitiré. Voy a luchar y William no volverá a tocarme. Mañana tendré que volver al instituto y verle la cara, y no sé como podré hacerlo. Supongo que tendré que fingir que nada ha pasado. Mierda, estoy realmente jodida. Lo único que quiero es que la tierra me trague y escupa en China. Que Dios me ayude y resguarde. Que papá me escuche y empuje a tener fuerzas. Y que la vida sea justa. Que el karma se presente, con equivalencias. Y que la cobardía abandone mi cuerpo y mente. Que así sea...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD