Cassidy Johnson. En ese momento la perilla fue girada, pero la puerta no se abrió y un enorme suspiro salió de mis labios. Mierda, maldito seas Levlok. —Oh, le he puesto seguro, aguarde un segundo por favor— grita el profesor tratando de disimular su agitada respiración. Me mira a los ojos, se muerde el labio y besa los míos. Asqueroso. —Eso fue para que veas lo que soy capaz de hacer ¿quieres delatarme? Antes nos delato a ambos ¿entiendes?— susurra acelerado. —Si-si comprendo, no diré nada, lo juro, pero ya déjeme— Gruñe, me embiste de manera lenta tres veces más y sale de mí. —Tendremos que terminar esto luego— junto mis muslos y el profesor me pasa las bragas. —Separa las piernas— le hago caso y me las sube, todo en menos de un segundo. Besa mi muslo y luego mi boca. —Aunque

