-Quítate esas malditas gafas -dijo él. Ella obedeció, asombrada, dejando ver sus preciosos ojos azules. -Pero, ¿cómo ...? -Cherry ha montado una pequeña conspiración con Joe y Meg -explicó. -¿Dónde están? -En casa, esperándonos -contestó-. Pero tendrán que esperar mucho tiempo, porque ya hemos perdido demasiado. -Eh, espera un momento. -Ya he estado esperando de sobra -dijo, besándola. Ella se resistió, dispuesta a salvar su orgullo. -Ríndete -dijo él-. Bésame. -No puedo, no podemos, no deberíamos... -Sí, podemos y debemos. Funcionará -dijo entre risas-. Nos casaremos y tendremos más amazonas y tal vez incluso un pequeño vaquero o dos. -Tú no quieres casarte con alguien como yo. -Sí que quiero. Quiero casarme con alguien exactamente igual que tú, con una mujer de tan bello

