— ¿Insectos? —repitió Candy. Había oído hablar ese método, y empezó a citar un artículo que había leído recientemente sobre el empleo de insectos para controlar las plagas en los cultivos. —Fue precisamente ese artículo el que me dio la idea—replicó Cy, impresionado—. Pensé que valía la pena intentarlo, y que nada podría ser peor que los venenos que estábamos usando. Me quedé muy gratamentente sorprendido por los resultados. Ahora también uso abonos orgánicos —asintió hacia las terneras que pastaban a lo lejos, a una distancia segura del toro—. Es una lástima desperdiciar todos esos subproductos de mi manada de pura sangre—añadió, chasqueando con la lengua—. Sobre todo si tenemos en cuenta lo que se gasta la gente de ciudad en comprarlos. Candy se echó a reír. Su risa era ligera

