CUATRO Matt Caldwell era un hombre apuesto y bien parecido, y tenía una personalidad vivaz que combinaba con su aspecto delgado y esbelto. Ayudó a Candy a bajar de la camioneta con unos modales exquisitos que inmediatamente la cautivaron. —Me alegro de tenerla aquí antes de marcharme—dijo Matt, y saludó a Tom cuando éste rodeó la camioneta—. Haré que Paddy os enseñe el rancho. Ojalá pudiera hacerlo yo, pero llego tarde a una importante reunión en Houston —miró la hora en su reloj—. No tengo ni un minuto libre. Creo que debería bajar el ritmo. —No te haría ningún daño —dijo Tom, riendo‐. Candy Marshall, te presento a Matt Caldwell. —Encantada de conocerlo —dijo Candy con una sonrisa, al tiempo que extendía la mano. Mat se la estrechó efusivamente. —Los publicistas van cada día m

