Capítulo Ocho Tom levantó la cabeza y se quedó helado mientras Jane se apartaba de él, ruborizada. -Lo siento -murmuró Cherry, sonriendo-. Estaba buscando a Meg. No dejéis que os interrumpa. Continuad. Miró hacia la cocina y cerró la puerta de inmediato. -Lo siento -dijo Tom con frialdad, apartándose el pelo de la frente-. Ha sido algo bastante estúpido. Jane no sabía qué quería decir con aquel calificativo, pero no comentó nada. Se apartó de él y se sentó. Le dolía la espalda por el esfuerzo. Tom dudó unos segundos, pero no pudo pensar en nada que pudiera justificar su comportamiento. -Perdóname -dijo, tomando los documentos de la mesa-. Tengo que seguir trabajando. La dejó sentada allí, sin mirar atrás. Cherry apareció pocos minutos más tarde, y al ver que Jane estaba sola hizo

