Capitulo 22: Él la miró fijo a los ojos. Sabía que a ella le impresionaba la sangre. Y no quería hacerla pasar por aquello. Pero vio la firmeza en sus ojos y sabía que no iba a aceptar que él se negara. —Está bien —suspiró y se apoyó contra una pequeña montaña de paja. —¿Vas a decirme cuando tengo que detenerme? —le preguntó con miedo. —Si —asintió algo débil. Comenzaba a sentirse mareado y lugar de la mordida le ardía como mil demonios. Ella respiró profundamente y se arrodilló a su lado. Contó mentalmente hasta diez para calmarse. Ella solo tenía que succionar y escupir, nada más. Se inclinó sobre su hombro y sus labios hicieron el primer contacto con la sangre de la herida. El sabor metálico le tocó la lengua. Ella retuvo una arcada y posicionó sus labios bien. Comenzó con la succi

