Tom lo acercó de nuevo. - Lo necesitas, pequeña -Tocó su delgado brazo- Ya eres demasiado frágil. No creo que perder peso sea una buena idea. Toma un sorbo. Raven se pasó una mano por el pelo, sabía que tenía razón y quería hacerle caso. Pero su estómago insistía en rebelarse. - No creo que sea capaz, Tom -Lo miró preocupada- No estoy intentando ser difícil, es que creo que estoy enferma. El rostro de Tom, oscuro y sensual, mostraba una determinación implacable. Se plantó a su lado, cogiendo el vaso. - Beberás -Su voz era profunda e intensa, no admitía protestas, era imposible desobedecerle- El zumo se quedará en tu estómago, tu cuerpo lo aceptará -Habló suavemente en voz alta, rodeando sus hombros de forma protectora. Raven parpadeó y lo miró, después miró el vaso vacío. Movi

