CAPÍTULO 4. VIAJE AL TÍBET Aquel día me levanté alterada, no sabía por dónde empezar a arreglarme para estar bien, hacía mucho tiempo que no pedía unos días para asuntos propios imprescindibles para poder afrontar este viaje tan largo, unas semanas. Estaba muy nerviosa, pues nunca había hecho una escapada a un lugar tan lejano, al contrario que mis restantes compañeras de viaje las cuales parecían estar ilusionadas y tranquilas. Sabía que Lucía había viajado mucho, y que había recorrido buena parte del mundo, aprovechando cada puente, fiesta o vacaciones para conocer un poquito más de esos países exóticos. Quizás lo que más me chocó cuando me enteré es que ella había repetido varias veces su visita a la India, ¿cómo me iba a imaginar que existiendo un mundo tan grande nadie pudiese rep

