El nombre del oráculo

2000 Words
Sam se acercó a Lili y la oráculo, ambas estaban expectantes a lo que él querubín les dijera. Él llegó en silencio con la cabeza baja y sus alas grises azuladas se arrastraban dejando ver el desánimo que traía su portador. Las dos chicas lo miraron desilusionadas, Lili se acercó con cuidado; Sam no dejaba que cualquiera se acercara a él cuando estaba triste, solo un par de personas lograban tranquilizarlo en esos momentos, una de esas personas era ella; la chica puso su mano sobre el hombro de él, con el tacto Sam se sobresaltó. Ambos, se miraron fijamente por un par de segundos luego Sam miró al oráculo y regresó la mirada a Lili. -Estamos solos -ambas chicas parecían confundidas- mis hermanos han decidido mantenerse al margen de todo, según ellos, es la voluntad de Él expresada por los sabios.  -¿Qué hay de mi padre? -preguntó Lili queriendo desviar la atención de Sam sobre ese tema- de seguro él sí pueda ayudar. -Lo dudo mucho -intervino la oráculo- el señor Apolo se ha descontado por completo de este plano, ninguno de sus receptáculos ha recibido algún mensaje, y si usted como su hija tampoco tiene noticia de él no creo que haya mucho que podamos esperar de él. -Ella tiene razón -declaró Sam al ver la expresión que se dibujaba en el rostro de Lili, pudo notar que no estaba demasiado cómoda con la compañía de la oráculo- no pude verme con él, además sabes que todos están bajo Él, es decir, su voluntad está por encima de todos, aunque tu padre quisiera ayudarnos no tenemos manera de comunicarnos con él. -Es mi padre, al menos por ser su hija podría decirme algo -Lili estaba irritada, no podía creer que Sam apoyara a la otra chica que apenas conocía. -Puedes darnos un minuto -Sam le dijo al oráculo y luego tomó a Lili apartándose un poco- Lili ¿Qué te ocurre? Desde que ella despertó has estado muy rara ¿Qué pasa? -¿Acaso no lo ves? -preguntó ella de regreso- Claro que no lo ves, Sam observa como te mira, como te habla, la manera en que te busca. Incluso cuando subiste al paraíso no dejaba de hablar de ti y lo valiente que fuiste al salvarla, tu gran fuerza al traerla cargada. Parece que en su mundo solo existieras tú y bueno, mi padre por ser oráculo. -¿Acaso estás celosa de ella? -Sam preguntó con una pequeña risa, Lili le dedicó una mirada asesina- lo siento, es que me parece un poco gracioso que sientas celos por ella, digo, recién sé de su existencia, además, recuerda que cualquier humana se siente atraída involuntariamente hacía los celestiales -se acercó a ella e intentó poner su mano en la cara de Lili, ella lo rechazó entonces él la descargó en su hombro- por otro lado, yo solo tengo ojos para una persona, ya deberías saberlo.  La chica lo miró fijamente, se lanzó en un abrazo hacia él, Sam la apretó con fuerza y ella hizo lo mismo, luego de unos segundos Lili descansó su cabeza sobre el pecho del querubín. -A veces me sacas de quicio Sam, pero no puedo dejar de quererte, sobre todo cuando me tratas así incluso al estar enfadada. -Bueno, estamos de acuerdo en algo, a veces yo mismo no me soporto -ambos se sonrieron ampliamente- Pero enserio Lili, relájate, no va a pasar nada con ella. Además, necesitaremos de su ayuda, es la única que puede servir como receptáculo de una divinidad ni tú ni yo podemos hacerlo y si realmente tu padre se puede comunicar con nosotros será por medio de ella pues no creo que Él permita que algún olímpico descienda por este tiempo. También recuerda que ninguno de mis hermanos nos ayudará. -No puedo creer que ninguno de los celestiales pueda ayudar a la humanidad ¿Qué carajo está pasando aquí? -Lili parecía enojada nuevamente, pero esta vez no era con Sam, por el contrario su enfado estaba enfocado, como casi siempre, a todo lo divino que existía. -Primero, ya te dije que mis hermanos han decidido permanecer al margen y preparar todo para este apocalipsis -comenzó Sam su respuesta mientras se abría para incluir al oráculo en la conversación- para responder a lo otro es necesario que ella también escuche -le hizo una seña a la otra chica para que se acercara a ellos. Cuando estuvo junto a los otros dos Sam continuó hablando- ¿Recuerdas el mensaje Apolo transmitió cuando veníamos camino?  -Recuerdo un poco -respondió Lili- Decía algo sobre las estrellas, las catástrofes y unos elegidos, también la mención de un ser que puede evitar todo eso. -¿Tú recuerdas algo? -Sam le preguntó a la otra chica que negó con la cabeza- ¿Puedes hacer una interpretación de lo poco que Lili ha dicho? -ella volvió a negar con la cabeza- Bien, esto es lo que yo sé. Resulta que existen unos sabios de las estrellas, cada uno de estos representa una de las constelaciones de la elíptica, en total deberían ser doce si los cálculos no me fallan; estos sabios son los más directos ejecutores de la voluntad de Él, de igual manera son independientes para tomar las decisiones de lo que pasará en el mundo y según parece fue suya la decisión de que el mundo ha llegado a su fin -ambas chicas dejaron notar el temor en sus miradas- No todo el mundo morirá, habrá unos pocos que sobrevivirán, estos serán elegidos por los guardianes. -Sam -lo interrumpió Lili- ¿Significa que después de todo las estrellas sí determinan muchas cosas en los humanos?  -No del todo Lili -respondió el querubín- realmente esta afectación es solo para aquellos de sangre divina, mestizos, híbridos, celestiales, malditos y oráculos. Para los humanos lo único que determina es en qué época del año nacieron y qué constelación estaba en el cielo, que eso afecte o no en su vida, pues, solo en este caso el futuro, ya que así serán juzgados. Aun así, las estrellas están bajo la voluntad de Él, así que el hecho de que algún humano haya nacido bajo una constelación es su voluntad y cada una de sus características son independientes a las de los demás. -Dices, que afecta a los de sangre divina ¿Qué quiere decir eso? -preguntó el oráculo. -Es simple, los humanos tienen ángeles de la guarda; nosotros tenemos a las estrellas como nuestras guardianas y antes de que lo pregunten, sí se basa en la misma lógica humana -Sam tomó la manga de su camiseta y dejó ver la marca de virgo, era la silueta del rostro de una mujer- cada constelación tiene su respectiva marca, cada una de ustedes también recibirá la suya en su momento. Después de todo ya está decidido lo que vamos a hacer.  -Déjame adivinar -dijo Lili- vamos a intentar convencer a los sabios de que retrocedan en su plan para destruir a la humanidad, eso nos llevará a enfrentarnos en una batalla contra el enemigo más fuerte de todo el mundo en este momento, que resultan ser los mismos sabios ¿Esa es nuestra misión? -Me conoces muy bien Lili, no esperaba menos de ti -contestó Sam entusiasmado. -¿Ya pensaste cómo lo vamos a hacer? Quiero decir, somos tú, ella y yo. Un a penas entrenado querubín, un oráculo que dudo mucho que haya enfrentado antes a alguien y yo ¿Pensaste en eso? -Lili miró a Sam y su expresión se lo dijo todo- ¿Al menos pensaste en que usaríamos para enfrentarlos? No respondas. Apuesto a que tampoco tienes un plan ¿De casualidad pensaste como mínimo en cómo los encontraremos?  -Antes de decir algo más promete que no me vas a dar un golpe -Respondió Sam con el cuerpo inmóvil por el temor a la reacción de Lili. -¡Sam! -Gritó Lili irritada, Sam puso sus manos como un escudo delante de su rostro- Por amor a… Ni siquiera sé el nombre de quien mencionar. Más te vale arreglar esto para que podamos hacer algo al respecto. -¿Puedo decir algo? -Habló el oráculo, Lili la miró con furia en los ojos; por su parte Sam le dedicó una mirada de confianza para que pudiera hablar- Hay una forma de encontrar las respuestas a esas preguntas. Debemos buscar una musa. -No tenemos tiempo para encontrar una enamorada para alguien -contestó Lili. -Lili, no se refiere a ese tipo de musas -Sam intervino en el arrebato de Lili- por favor, cálmate. Ella se refiere a los seres mitológicos, según tengo entendido las musas son las inspiradoras de las artes  ¿Cómo es que una de ellas nos ayudará con esto?  -No solo inspiran las artes, también son las portadoras del conocimiento en general. Una de ellas en particular es la musa de la astronomía, ella podría ayudarnos a localizar a esos sabios. -¿Cómo estás segura de eso? -preguntó Lili un poco irritada aún. -No estoy segura de eso, pero podemos intentarlo, no perdemos nada intentándolo, según he escuchado no es que tengamos otra pista u otro punto de inicio. -Bueno, en eso tienes razón -soltó Lili con desánimo- ¿Dónde encontraremos esa musa de la que hablas? Para empezar ¿Cuál de todas es? -No recuerdo su nombre ahora mismo, pero sé que es conocida como la Celestial, y al ser la musa de la astronomía podríamos intuir que se encuentra en algún lugar desde el cual puede contemplar más apropiadamente del cosmos Y solo hay un lugar así, la colina de las estrellas. La montaña más alta de todo el territorio Heleno. -Está bien -declaró Sam- pongámonos en camino. -Sam, no hay que ser imprudentes -le frenó Lili- ni siquiera ella tiene certeza total de lo que está diciendo, no podemos aventurarnos así sin más, no tenemos tiempo como para perderlo en un intento sin sentido ¿Qué tal si..? -¿Qué tal si está allí y es la respuesta a nuestras preguntas? No podemos estar debatiendo a cada rato Lili, debemos confiar, debes confiar un poco más en los demás; ahora, vamos. El día avanza. Cuando salimos de casa era de noche y ahora el sol está marcando territorio en el cielo, a lo mejor ahora tu padre pueda decirnos algo, intenta comunicarte con él -Lili se apartó un poco en silencio, al igual que Sam y sus hermanos ella también tenía una manera de comunicarse con su padre que nadie más comprendía, a veces parecía que estuviera orando- antes de que inicies y que posiblemente tu padre la use para comunicarse, dinos -Sam se giró para ver de frente al oráculo- ¿Cuál es tu nombre? -Tanto Sam como Lili se quedaron mirando fijamente a la otra chica esperando una respuesta. -Pues, la verdad no lo sé. Desde que nací he sido oráculo y todos lo que a mí acuden me llaman así por lo que nunca he tenido verdaderamente un nombre -dijo ella con notable tristeza en los ojos- no me molesta que me llamen así, ya estoy acostumbrada a ser usada por todos, supongo que al no tener un nombre es más fácil que nadie se preocupe por mí y que todos me usen a su conveniencia.  Sam y Lili se miraron impactados, la otra chica les dedicó una sonrisa; una lágrima se asomaba en uno de sus ojos claros pero hacía fuerza para que esta no saliera. Los otros dos se acercaron a ella y pusieron cada uno una mano en sus hombros. -Puedes elegir un nombre si quieres -dijo Lili. -Cuando encuentres uno que te guste dinos -sentenció Sam- así podremos llamarte por ese nombre. -Está bien -declaró la chica- les estaré agradecida eternamente por esto -la lágrima que antes se había asomado se resbaló lentamente por la mejilla de la chica Lili pasó su mano por el rostro de la chica limpiando su lágrima. Todos tres se sonrieron. 
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