Las caricias de Alejandro en mi espalda, segundos después de haber llegado al clímax, me sacan de mis pensamientos. No era Daniel… claramente él no es Daniel… Suelto un suspiro, un escalofrío recorriendo mi espalda. —Extrañaba hacer esto contigo, mi Luna —susurra él en mi oído—. Me dolió mucho que me alejaras de ti tantas veces en el club, nunca me explicaste el porqué… solo te alejaste de mí. Sigo con mi cabeza en su hombro, no me atrevo a verlo. Mi mente está desconectada, tengo un manojo de pensamientos que no me dejan tranquila. Necesito calmarme. No es momento de una crisis, no es momento de derrumbarme, no puedo hacerlo. Necesito continuar con esto. Al parecer, tardo mucho en responder, porque Alejandro solo continúa hablando. —Luna, ¿seguro no quieres contarme por lo que pasaste?

