Cerré las carpetas que mi padre me había entregado en la tarde. Allí estaba todo, tal como él había dicho, pero había algo en mi interior, un murmullo persistente en mi instinto, que me decía que algo estaba mal. Solté un suspiro, el aire de la mansión se sentía pesado. Podría ser que estaba paranoica, que el peso de mi pasado me estaba haciendo dudar de todo, pero más vale prevenir que lamentar. Tenía que constatar que todo esto fuera real. Cada documento, cada testimonio, cada fotografía. La noche ya había caído por completo en la mansión, sumiéndola en un silencio pesado y majestuoso. Desde mi ventana, veía las luces del jardín iluminando un mundo de sombras. El silencio estaba allí, pero mi mente seguía maquinando cuál sería mi siguiente paso. Tenía que pensar muy fríamente para no co

