Abro con dificultad los ojos en cuanto escucho la alarma del móvil. Noto que los tengo hinchados y llorosos, algo normal después de pasar la noche llorando. Enseguida, me levanto para ir al baño y lavarme la cara, pero no ha funcionado, sigo teniendo los ojos hinchados. Levanto la mirada para mirar mi reflejo en el espejo. No solo están hinchados, sino rojos y con ojeras bajo ellos. Nada que el maquillaje no pueda arreglar. Aplico un poco de maquillaje bajo mis ojos, disimulando las ojeras y la rojez de estos. Se puede decir que estoy mejor, al menos ya no parezco un muerto viviente. En unos cinco minutos salgo de la habitación, ya vestida, y voy a la cocina, donde me encuentro a Judith desayunando. - ¿Cómo estás? - Pregunta mientras yo cojo una taza para preparar mi desayuno. - Bie

