La semana pasa lenta y tranquila, demasiado diría yo. Ha sido complicado evitar las miradas de Hayley, y, sobre todo, evitar mirarla yo. Después de todo sigue gustándome, y sigo enamorada de ella. No puedo negar que deseo que todo esto se arregle, que volvamos a estar juntas. Pero no me atrevo a dar el paso y hablar con ella, siento que volverá a ser la misma conversación que el pasado domingo, que se cerrará en ella misma y no me escuchará. Escucho el sonido de la puerta al abrirse y en menos de un segundo noto algo grande y pesado aplastar mi cuerpo. - ¡Buenos días! – Grita Judith, dejando prácticamente sorda. - ¿A qué viene tanto entusiasmo? – Pregunto, intentando estirarme, aunque es algo imposible ya que alguien pesado me lo impide. - Estoy emocionada por ir al cine esta tarde.

