Me despierto en mi antigua habitación, bueno, más bien me despierta el sonido de mi móvil. Miro la pantalla, es Hayley, otra vez. Tengo como diez llamadas perdidas y cincuenta mensajes de ella, y yo he ignorado todos por supuesto. No quiero saber nada de ella, solo quiero que se vaya a París y me deje en paz de una vez. Decidí quedarme esta noche en casa de Judith, no quería volver a ver a Hayley, y, cuando se vaya a París, recogeré mis cosas y me mudaré de nuevo con mi amiga. Lo hablamos ayer y ella está de acuerdo. Salgo de la habitación, viendo como Jud se mueve de un lado a otro del salón con el móvil en la oreja. No sé con quien estará hablando, pero no parece hacerle mucha gracia la conversación. -Ella no quiere hablar contigo. -gruñe, y con eso, creo que sé con quien habla. -Y y

