FEDRA Mis dedos volaban sobre la pared mientras el paisaje urbano tomaba forma. Dejaba de ser solo una visión en mi mente para volverse real. El concepto me gustaba lo suficiente, pero no estaba encendiendo del todo mis pasiones artísticas. Lo que de verdad me motivaba a terminar era la idea de poder empezar con las pinturas para la exposición en la galería. Había trabajado durante horas sin darme cuenta, hasta que el estómago me rugió. Me aparté un poco y me estiré, rodando los hombros y girando el cuello. —Te ves tensa. Di un salto enorme y solté un chillido nada digno al girarme para enfrentar a mi atacante. Extendí el pincel que tenía en la mano como si fuera un arma. Cuando por fin el corazón dejó de latirme desbocado, reconocí a mi visitante. —Casi me provocas un infarto, Lucian

