AURORA —¿Qué tal este? Lauren frunció la nariz. —Ni loca. Demasiado formal. ¿Quieres verte como una bibliotecaria? Me quedé frente al espejo, con un saco y pantalones de vestir. —Tampoco quiero parecer una bailarina exótica. Es un almuerzo de negocios. Con niños presentes. —Pero sí quieres que te salte encima, ¿verdad? —Lauren sonrió con picardía. —¡Absolutamente no! Solo quiero que invierta en mi negocio. Lauren alzó una ceja. —Ajá. Conozco esa mirada. Busqué refugio en el clóset, escondiéndome entre los percheros de ropa. —¡No tengo ninguna mirada! Lauren me siguió, pegada a mis talones. —¡Sí la tienes! ¡Quieres acostarte con ese tipo! —¡No quiero! Levantó ambas cejas, esperando. Me mordí el labio. —Está bien, tal vez lo pensé una o dos veces. —¿Una o dos veces? Ajá. Maldita

