Capítulo 118. A todos les llega su fin. Luego de la excelente noticia, y haber recibido las imágenes de sus bebés Paulina y Sebastian salen del consultorio. En el pasillo, cuando salieron, Diana y Katia corrieron a abrazarlos. -- ¿Y? – le preguntó Katia, casi saltando de impaciencia. Paulina sonrió entre lágrimas. -- Un niño y una niña – les dijo y las jovencitas gritaron emocionadas de sus amigas resonó por el hospital. Diana, con lágrimas en los ojos, abrazó a Paulina con fuerza. -- Vas a ser una madre increíble. -- Y tú un padre insoportable de orgulloso – le bromeó Katia, dándole un golpecito en el brazo a Sebastian. Sebastian fingió indignación, pero no podía ocultar la felicidad que lo desbordaba. Esa tarde, de regreso en la mansión, Paulina se sentó en el balcón, mirando e

