Capítulo 107. Después del juicio... por fin viviendo su realidad. En la prisión, Estefanía escuchaba esos ecos en boca de las demás reclusas. Sabía que no la dejarían tranquila. Ya no la miraban con envidia, ni con odio, ahora lo hacían con desconfianza, como si su apellido fuera veneno puro. Una de las internas más temidas se le acercó durante el encierro nocturno. -- Mira, princesita, sin tu mamá y sin tu familia afuera ya no tienes corona aquí. Mejor mantén la cabeza baja, o te la vamos a volar – Estefanía no respondió. Se recostó en su colchón buscando consuelo y miró el techo de cemento desde allí. El peso de la verdad estaba volviéndose insoportable, pero, al mismo tiempo, lo sentía liberador. Ya no había más mentiras que sostener. Ya no tenía que seguir defendiendo un apellido

