Sara se sintió una basura, como cada vez que hizo algo así al pobre João. Sin embargo, le producía una calentura descomunal. Adictiva. Puso el celular entre sus piernas y tomó algunas fotos. Luego se las pasó por mensaje a João. —Uy, dios… sí que la tiene grande —dijo Yamila al ver ese m*****o venoso entrando en el culo de Sara—. Si alguna vez tengo una experiencia anal, yo también buscaría una v***a como esa. —¿Qué decís, Yamila? —João no podía creer que esas palabras hubieran salido de la boca de su dulce hermanita. —Perdón, João. No es por echar más leña al fuego, pero acá estoy de acuerdo con Sara. Ella quería experimentar algo… y vos, que sos su novio, no estuviste dispuesto siquiera a intentarlo. Ni siquiera lo hablaste con ella. Considero que una mujer tiene derecho a experimenta

