Alex llegó al apartamento, miré que traía las manos detrás así que supuse que tenía una sorpresa preparada para mí. — Adivina qué tengo atrás — Alex preguntó sonriendo. — El culo — me reí a carcajadas al ver su cara descompuesta — cariño, no tengo una puta idea de lo que traes detrás. Ni que fueras transparente o yo fuera bruja. — Uno intenta ser romántico pero tú no colaboras — él hizo un puchero — toma, aquí tienes. Alex me dió un ramo de rosas de chocolate, me quedé helada ante la sorpresa y le sonreí. Fui directo a sus brazos entonces le di un beso en el borde de su mandíbula. — Gracias cariño — él sonrió — son bromas, sabes que la novia que tienes es una loquita. Tomé las rosas y las puse en la refrigeradora, no quería que se arruinaran debido al clima. Alex se sentó en el sofá

