La declaración de Alex fue tan conmovedora que empecé a llorar, él me sostuvo entre sus brazos y empezó a darme palmaditas en la espalda. — Shhh, no llores que lo que te dije fue para que te sintieras feliz y no triste. Vamos amor, sonríe para mí. — No sé qué hice en mi vida para merecer un amor como el que tú me das. Pero me alegra haber hecho algo bien para tenerte en estos momentos. — Y los que vienen, yo pienso igual que tú. Algo hice bien en esta vida o en mi vida pasada para tenerte aquí conmigo, un amor desinteresado que solo espera que se le quiera y justo por eso es que quiero poner el mundo a tus pies. Si me pides la luna te la daré sin dudarlo. — ¿Hablas en serio? Entonces dame la luna — reí divertida — vamos a ver si puedes bajarla del cielo. — Verás que te la voy a dar —

