Kensi se miraba tranquila a pesar de que me encontraba enfadado por todos los golpes que me había dado en la cabeza, ella tomó un sorbo de su té helado y luego me miró. — Tu sinceridad muchas veces raya en la crueldad, entiendo que no tienes pelos en la lengua pero eso no justifica que vengas a hacer sentir mal a los demás y aún más si son personas sinceras y buenas. Tendrás que hacer muchos méritos para que Matilde vuelva a verte a los ojos. No quise decir nada, sabía bien que Kensi tenía la razón y eso era suficiente para quedarme con el pico cerrado. — Bueno, dime los negocios de los cuáles ibas a hablar conmigo. Ya me encargué de todo lo sucedido en la convocatoria del centro de convenciones y no creo que volvamos a escuchar de esas personas. — Perfecto, ahora te quiero pedir que

