13. Durante la graduación Gaspar está nervioso. Incómodo tal vez, vestido en ese traje apretado y con todos sus compañeros de promoción alrededor, hablando de él y de su pololo Marino. Ay, dejá que los perros ladren, le dice la Olivia cerca del oído, casi capaz de oler su ansiedad. En verdad Gaspar no había sido capaz de negarle esto al Franco, que era su pololo y que tan bien lo había tratado durante todos los meses que llevaban juntos y que lo quería incondicional y que se veía tan guapo vestido con su uniforme de la Escuela. No era justo y no hubiese tenido sentido. Franco lo llevaba a sus eventos de la Marina, sin prejuicios y sin vergüenza y esto, traerlo consigo al día de su graduación, era lo mínimo que Gaspar podía hacer por el amor que le profesaba y por lo bueno que había sido c

