P.O.V. Alessandro —¿Por qué no le disparaste? —escuchó la protesta de Diago. Levanto la vista, viendo su mirada de disgusto enfocada en mí. —Lo quería hacer, pero ese hombre no se merece ni eso de mí y quiero dejar todo atrás, no quiero seguir mortificándome; yo deseo paz —digo con calma, mirándolo con tranquilidad. —Me alegra saber que eso es lo que busque; por lo menos ahora usted podrá enfocarse en algo mucho mejor, quizá… —Diago, no quiero hablar de eso; mejor enfoquémonos en expandirnos y hacerle nombre a mi apodo ahora que ya no tengo que esconderme de nadie —declaró con una sonrisa maliciosa, la cual es correspondida por mi guardaespaldas, y es que él sabe de mis planes. —Como diga Alessandro —él asiente satisfecho por mis palabras. —Vámonos. El auto se pone en marcha y gir

