P.O.V. Beatrice Voy directo hacia la casa; estamos a pocos minutos de llegar. —Espero que tu prima no se haya arrepentido —me habló Nicola, mirándome por el espejo del retrovisor. —No lo hizo. —¿Cómo estás tan segura? Qué tal si al final les haya conteos todo y al llegar a la casa nos maten a los dos —dijo con un miedo en su voz. —¿No me digas que tienes miedo? —indagó. Él no me contesta; solo me ve con atención y aparta la vista mirando hacia el frente. —Sí, tengo miedo, estuve a punto de que tu padre me matara y no quiero perder la vida con ese demente de Estéfano Salazar. Sé que tu padre no es tan loco, pero con él estoy seguro de que me desollaría vivo y me haría las peores cosas —declara con una voz llena de miedo. —Entonces, si no logro divorciarme y tuviera que estar atada a

