P.O.V. Estéfano Muevo mi dedo en su interior, mientras que con mi otra mano juego con ese pliegue que sobresale de su parte y de pronto percibo como su cuerpo explota en placer. Siento como un líquido tibio sale de ella, dejándome sorprendido, ya que nunca antes había tenido a una mujer así y ahora, teniendo a Emma, no la dejaré ir nunca. *** Me subo encima de su cuerpo acomodándome en medio de sus piernas, coloco mis brazos a los costados de ella y mi rostro a pocos centímetros de su lindo rostro. Esos bellos ojos me enloquecen, me encantaría perderme en ellos para siempre. —¿Ocurre algo? —preguntó Emma mirándome confundida. —No solo apreciaba lo hermosa que eres —le respondo apartando un mechón de su rostro. Notando cómo se pone roja—. Me encanta cuando tu rostro se pone rojo. —N

