Así era, ¿Por qué negarlo?, ya la primera noche que estuvo con él se dió cuenta de que nunca había sentido tanta atracción por nadie y aunque había vivido sin él durante tanto tiempo, era el hombre que despertaba todos sus instintos, pero aún tenía algo que solucionar antes de dar ese paso, hablar con Enrique y comunicarle su decisión, Raúl la seguía besando mientras pensaba en ello y lo apartó. —Muy bien, lo intentaremos, esta vez como pareja, pero primero tengo que aclarar todo a Enrique, es lo justo.—le dijo apoyando las manos en su pecho. Raúl asintió con una sonrisa. —Es lo justo, solo un beso más.—le dijo Raúl volviendo a besarla, queriendo disfrutar de ese momento. Se besaron como adolescentes, durante unos minutos, sin caricias, solo sus labios sellando una promesa. Más tarde M

