Me giré de inmediato, aún sin querer enfrentarlo, por un descuido había logrado verme, “a tan solo unas horas de terminar el día” lamenté. Debí ser más precavida, aun no estaba lista para entablar una conversación con él, pero no podía ser grosera.
- Fer –dijo agitado tras correr hacia mí –¡Me alegra tanto verte! no pude verte en toda la semana, pregunté a tus amigos, pero no me decían nada útil –reclamó – Eres una chica muy ocupada.
- Es sólo que tuve una semana ocupada… –mentí –de un lado a otro, ya sabes.
- Me lo imagino, han sido unos días largos –admitió con ansiedad en sus palabras –Pero tengo algunas cosas que decirte, quiero aprovechar que tu prima Nashla me deja respirar.
- Lo siento –dije sintiendo pena ajena –Tiene una manera muy única de ser.
- Sí, lo he notado en estos días. Pero esta semana ha sido más difícil deshacerme de ella –admitió aliviado, pero no dejaba de mirar a todos lados para asegurarse de que realmente ella no estaba por ahí –Lo bueno es que tengo suerte hoy, pude verte y Nashla no sé dónde pueda estar, pero agradezco que alguien más la mantenga ocupada.
- Sí ¡Qué suerte! –al contrario de la mía, que hoy era pésima –Pero tendremos que dejar la plática para después, tengo prisa –mentí de nuevo –Debo llegar a mi clase.
- Será sólo un minuto –insistió –Lo prometo.
- Lo siento Kev, tendrás que dejar ese minuto para otra ocasión –miré el reloj para disimular –ya voy retrasada. Pero podemos vernos después.
Caminé para alejarme, pero no sirvió, de nuevo se atravesó en mi camino.
- Es importante lo que debo decirte –insistió de nuevo –Pero quizá puedo esperar unas horas más, si ya esperé toda la semana que son unas horas, te buscaré al final de las clases.
De menos había conseguido las siguientes horas para pensar bien en lo que debía hacer, ahora estaba más nerviosa y asustada.
Caminé vacilante hasta mi siguiente clase y a unos pasos de entrar en el salón me encontré con la persona que más deseaba hablar.
- Fer –dijo Jess con el tono más serio que tenía –Tenemos que hablar de algo muy serio.
-Sí, por favor, necesito de mi mejor amigo –respiré aliviada –Hoy más que nunca.
- Comenzaré yo –dijo sin dejar de mirarme –Mira, toda la semana desde la noticia de Kevin has estado muy distraída, has llegado tarde a las clases, no pones atención y has faltado en varias ocasiones, y todo para evitar hablar con Kevin, sabes que eso no está bien ¿cierto? No puedes seguir así.
- Lo siento –dije avergonzada de mi comportamiento –Pero es que debes entenderme, no sé qué hacer, no quiero lastimar a Kev y tampoco quiero que Nashla comience con su diabólico plan, me estuvo molestando toda la semana, y no quiero que lastime a mis amigos. Necesito de tu ayuda.
- ¿Todo esto es por Nashla? –estaba molesto –Estas arruinando tus notas y desempeño académico por sus comentarios. Tú mejor que nadie la conoces. ¿Crees que vale la pena?
- Es que no sabes la cantidad de cosas que me ha dicho. He pensado que quizá lo mejor es que esté con Kev, para asegurarme de que no le hará daño.
- ¿Aún a pesar de lo que sientes? –susurró –No es justo para él, para Mike, y mucho menos para ti.
- ¿Mike? ¿Él que tiene que ver en todo esto?
Miré una expresión nueva en el rostro de mi amigo, pude notar su nerviosismo y tras vacilar un poco, recuperó la conversación.
- No has pensado que, supongamos, aceptas a Kevin sólo para mantenerlo alejado de Nashla, entonces Mike va a sufrir las consecuencias. Me refiero a que una vez que Kevin y tú tengan una relación, Nashla lo va a dejar en paz, pero estoy seguro que ahora estará tras Mike y seguro será mucho más insistente.
- ¡Tienes razón Jess! –dije sintiendo una punzada en el corazón de sólo pensarlo –No había pensado en eso, eso no me gustaría nada, Mike no tiene por qué soportar a Nashla sólo porque yo tome una mala decisión. Él es especial para mí no soportaría que Nashla jugara con sus sentimientos.
- ¿A qué te refieres? ¿A caso me perdí de algo?
Vacilé al hablar de mis sentimientos con Jess, pero quien mejor que él para saberlo y aconsejarme.
- Es que yo, desde el día en que se fueron mis papás he pasado tanto tiempo con Mike, que he descubierto muchas de sus cualidades que ignoraba por completo –admití al fin –Sabes que siempre lo he visto como un gran amigo, pero ahora me he dado cuenta de qué lo que siento no sólo es esa clase de cariño.
- ¿A qué te refieres con ahora? –preguntó interesado –¿Desde cuándo me ocultas esto?
- No quería admitirlo, jamás me había sentido así por alguien, hace apenas un par de semanas el día de la “aventura incansable” empecé a sentir algo nuevo y me gusta estar con él, disfruto tanto el tiempo a su lado, que las horas pasan volando –guardé silencio un momento, pero había mucho que debía contarle. –Sabes, ese día de la película en mi casa no me di cuenta a qué hora te fuiste de la sala, ni siquiera la hora en que me quedé dormida, estaba tan cansada… pero al despertar estaba ahí acurrucada a un costado de Mike con su brazo alrededor de mi cuello sentí algo extraño más que nervios y vergüenza, después de eso en la mañana que desperté estaba acurrucada cerca de su bolsa de dormir, dijo que había sido una noche fría y que se acercó para mitigar el frío, pero sabes, eso se sintió bien, estar con Mike me gusta, siento que el tiempo con él no es suficiente.
- ¿Te has guardado tantos días todo eso? –dijo en tono dramático –Harás que me encele –bromeó –ahora sólo quieres pasar más tiempo con él. Incluso lo quieres más que a mí
- Es diferente –dije con certeza –Lo que siento por ti es algo muy fuerte, sabes que eres el mejor hermano que puedo tener, eres mi mejor amigo y eso nada ni nadie lo cambia.
- Lo sé, sólo estoy bromeando –le golpeé el brazo a modo de juego –Entonces dime ¿qué vas a hacer? Escuche que quedaste de verte con Kevin.
- Pues tanto como quedarme de ver con él, fue su insistencia, pero ni siquiera quería encontrarlo de nuevo –resoplé llegando a una conclusión en mi cabeza. –No sé lo que siente Mike por mí, de lo único que estoy segura es de que no permitiré que nadie lo lastime, nadie tiene ese derecho –estaba segura de eso. –Lo mejor es seguir cómo estoy ahora y aclararle a Kev que sólo puedo ser su amiga. Pero, sólo te pediré una cosa, debes prometer que lo que te he contado hoy no se lo contarás a nadie.
- Tranquila –dijo Jess –me conoces bien, sabes que en temas delicados puedes confiar que los guardaré sólo en mi memoria y nadie lo sabrá por mí, lo prometo.
- Gracias, eres el mejor. Hablar contigo siempre funciona, ahora ya sé lo que debo hacer.
Terminamos la conversación con un sincero abrazo, habíamos perdido ya una clase, pero no importaba, de algún modo podríamos reponernos de eso, ahora lo importante era que hablar con mi mejor amigo había aclarado mis ideas y nada de lo que pudiera decir o hacer Nashla me haría cambiar de opinión.
Terminaron las clases, Kev me esperaba en la puerta del salón entusiasmado.
- Fer, ahora sí podemos hablar.
- Claro ¿qué es eso tan importante que me tienes que decir?
- Verás el domingo por la noche terminé con Ashley, ya no siento nada por ella, es como si algo en ella hubiera cambiado y tras 2 años de relación ya no es la misma –sabía lo que iba a decir, pero quería dejarlo terminar antes de darle una respuesta –Pero me di cuenta de que en realidad no estaba enamorado de ella, tan sólo me sentía atraído y es una buena chica, divertida, pero es un poco superficial, ¿no sé si me entiendes?
- Si no estabas enamorado ¿por qué esperaste tanto tiempo?
- Por qué lo que sentía por ella no lo siento por ninguna otra chica –argumentó – pero hasta ahora me di cuenta de que no es amor, es algo más como, no sé cómo explicarlo, una buena amiga quizá, pero no podía verlo hasta que me enamoré de verdad.
- Es raro –dije intentando descifrar el significado de sus sentimientos –¿cómo sabes que ahora en realidad estás enamorado?
- Simplemente lo sé, para mí eso basta, lo único que quiero en este momento es que la chica que logró enamorarme, me dé una oportunidad, sé que puedo hacerla feliz, pero necesito que me deje hacerlo.
- Pues ¿por qué no se lo dices? –lo animé, sabiendo lo que significaba para mí hacerlo –Pero, ten en cuenta que todos tenemos sentimientos y que muchas veces no son sentimientos mutuos –le advertí.
Se acercó a mí a paso lento y me tomó de las manos. Me tomó por sorpresa su comportamiento, siempre había mantenido una distancia prudente conmigo así que eso me puso nerviosa e incómoda, sabía lo que seguía después de eso, o más bien lo imaginaba.
- Es que esa chica eres tú –dijo al fin –Y me sentiría muy feliz que me dieras esa oportunidad.
Capté la sinceridad de sus palabras y esa voz tan conocida me hizo vibrar por dentro de una manera única, el hecho de que se fijara en mí me hacía sentir bien, más no era el signo de que debía decir sí a aquella propuesta.
Me quedé en silencio unos segundos observando esos insistentes ojos.
- Es que yo… no estoy lista para esto sabes.
- No me contestes ahora –dijo sin perder la esperanza –Piénsalo. Otro día te busco para que me respondas.
- No es necesario –no deseaba tener un encuentro como este de nuevo con él –Sé lo que quiero en este momento, y lo siento, pero no creo ser la chica ideal para ti.
- Igual te daré tiempo, no me voy a rendir. Sé que lograre conquistar tu corazón.
No supe que responder, me quedé inmóvil observando detenidamente a mi amigo, no vaciló ni un instante con alguna de las cosas que le dije, parecía que no le había afectado mi rechazo. Me sonrió unos instantes, me plantó un beso en la mejilla y después desapareció de mi vista.
Salí de la escuela atónita, no había sido todo como había pensado, no había perdido la amistad de Kev y no me sentía tan mal con la reacción que había tenido ante mis palabras, eso me dio cierto alivio, pero sabía que él seguiría tras de mi como me lo advirtió, ahora sólo tenía que dejar pasar el tiempo hasta que se cansara y se diera cuenta de que mi decisión no iba a cambiar.