Milán, Italia… —¿Qué haces? —pregunta la joven viendo como Mateo se levanta de la cama. —Tengo que trabajar, Megan, lo sabes —le responde él con tono cansado. —Lo sé, pero siempre vas más tarde —le hace saber la chica—. ¿Qué es tan importante hoy? Aquella pregunta hace que el joven clave sus ojos avellana en los azules de su novia. —Cuando termine, paso por ti y vamos a cenar. ¿Quieres? Mateo se acerca a ella y acaricia su mejilla esperando una respuesta. —Está bien —acepta Megan en voz baja. Mateo sonríe y le da un dulce beso en los labios para luego levantarse e irse y terminar de cambiarse. Megan observa cada movimiento de su novio, como sus músculos se ponen firmes en cada movimiento, la seriedad en su rostro era lo que en verdad le llamaba la atención en ese momento, muy p

