Cinco

1041 Words
Zack se levantó debido al ruido de su celular, que retumbaba por todos lados. Frunció el ceño levantándose y se asusto al sentir un brazo alrededor de su cintura y un cuerpo pegado a su espalda. Siendo una persona que acostumbraba dormir sola y que muchos menos solía compartir cama con sus ligues, esto era algo nuevo. Contuvo la respiración, tratando de hacer memoria sobre la noche anterior. Recordó a Laurie coqueteando con el chico, recordó haber aceptado el vaso de cerveza que Bruno le había tendido, recordó a Laurie, los dos en el estacionamiento. El había besado a Laurie, y este le había correspondido. ¡Le había correspondido!. ¿Este le había correspondido? ¿No había sido un sueño? ¿Qué había pasado? Una vez más el sonido de su celular fue lo que lo sacó de sus pensamientos. Miró a su alrededor, encontrando sus pantalones y camisa colgadas en el respaldo de una silla. Tragó saliva antes de deslizarse lentamente de los brazos del moreno. Salió de la cama, girándose hacía Laurie. Por Dios, era a un más hermoso dormido. Se giró hacía sus pantalones, por lo menos era la tercera llamada que su celular recibía. Lo tomó, leyendo el identificador, "Noah". —¿Sí?. Noah bramó del otro lado—¿Dónde mierda estas, Morell?. Zack tragó saliva—Noah, no creo que sea un buen momento. Mierda, hablamos después. —No, no, no y no. Ayer no volviste y te quieres hacer el misterioso, no me jodas Zack. ¿Dónde estás?—decía Noah. El moreno suspiró, antes de soltar la bomba—Estoy en lo de Laurie, hablamos después. Noah no tuvo tiempo de replicar, porque Zack había colgado. El moreno resopló, dejando su celular en el bolsillo delantero de su pantalón. —¿A quién le tienes que dar tantas explicaciones?—preguntó Laurie, con voz dormida, desde la cama. Zack dio un salto, girándose. Sus mejillas no tardaron en colorearse, tal como una pinturita. Tragó saliva, preguntándose si Laurie no tendría vergüenza. —Mi amigo, con quién vivo—apenas pudo contestar Zack. Había soñado por mucho tiempo con algo así, ¿y ahora no sabía cómo reaccionar delante de Laurie?. El moreno se levanto de la cama, acercándose a un avergonzado Zack. Mantuvieron la mirada, sin animarse apartar la mirada. Laurie carraspeó—No sé qué decir, normalmente cuando me levanto, mis "ligues" ya no están. Zack sintió como su corazón se rompía, se maldijo por pensar que él podía ser diferente a los otros ligues de Laurie. El no era nadie. ¿Qué podría llegar a hacerlo diferente a los demás? —No recuerdo mucho Laurie, lamento haber sido una molestia si lo fui—dijo Zack, tratando de tapar su decepción. Laurie negó—Supongo que si no lo recuerdas, yo podría ayudarte. Zack se estremeció, mientras Laurie se acercaba más hacía el, acortando la distancia entre sus cuerpos. Laurie inclinó la cabeza, buscando la boca del moreno para unirla con la suya. El jugador no tardó en corresponder aquel beso. El moreno no puede explicar lo que sintió cuando Laurie lo beso, ahora que no estaba borracho y se encontraba más lucido, se dio cuenta de lo mucho que se había perdido. Laurie lo tomó de la cintura, alineando su cuerpo contra el de Zack. El moreno gimió contra la boca del moreno al sentir la erección de este contra la suya. Laurie aprovechó para lamer los labios de Zack, pidiéndole acceso. Y Zack no tardó en concedérselo. Cuando Laurie llevó sus manos al elástico de los bóxers de Zack, su celular comenzó a sonar. Pensó dos veces si debía separarse o no, pero al sentir como Zack se tensó, notó que este se incomodo. Gruñó alejándose de los labios del moreno, que en las últimas horas lo había vuelto loco. Laurie atendió—¿Hola?. —Parrish, quiero que traigas tu culo a la cancha en menos de veinte minutos—bramó Canizini desde el otro lado, su jefe. —La reunión—contestó Laurie recordando—En treinta estoy. Y antes de que Canizini conteste, colgó sin más. Laurie maldijo, girándose hacía Zack, pero este ya no estaba ahí. Laurie frunció el ceño—¿Zack?. —En el baño—contestó Zack desde ahí. El castaño se encamino hacía el baño, encontrándose con el moreno quién se estaba lavando las manos. Laurie lo miró, desde el umbral de la puerta. Admiró el cuerpo del jugador, con descaro. Zack sintió la mirada de Laurie sobre él, más solo la ignoró, tendría que mostrarse indiferente. Amaba a Laurie, pero el moreno podría ser su perdición si se descuidaba. —Tengo una reunión con Canizini—anunció Laurie, sin quitar su mirada del cuerpo de Zack. El moreno contestó sin mirarlo—Bien, debo irme, Noah me espera. ¿Quién mierda era Noah? ¿El moreno tenía novio? ¿O era sólo un amigo cómo le había dicho? Laurie recordó cuando Zack le había dicho que lo amaba, el moreno no pudo haberle mentido, ¿o sí?. ¿Y a el que le importaba si era mentira o no?. —¿Quieres que te lleve al bar? Tu auto quedo ahí—preguntó Laurie. Zack dudó antes de asentir. Laurie lo miró, antes de acercarse rápidamente al moreno y besarlo. Zack gimió sorprendido (y de gusto), se dejó hacer, mientras Laurie lo tomaba de la cintura. El moreno se sintió como una puta, como una zorra barata como las que Laurie que Laurie siempre andaba, pero con los labios de Laurie haciendo presión sobre los suyos no podía pensar mucho. —Vamos—susurró Laurie, sobre sus labios. Zack asintió rápidamente, sin nada qué decir. *** Laurie estaciono el auto frente al bar, que se encontraba cerrado. Zack miró hacía el estacionamiento, divisando su auto desde lejos. Zack movía sus manos nervioso, sin saber o si bajar o no. Se pregunto que estaba esperando, que estaba esperando de Laurie. —¿Quieres que nos veamos esta noche?—preguntó Zack, sorprendiéndose más así mismo que a Laurie. Si Laurie no daba el siguiente paso, ¿por qué no podía darlo él?. —Te paso a buscar a las diez, bebé.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD