Laurie agradeció el hecho de que las calles estuvieran desiertas a esa hora de la madrugada, porque la mano de Zack que subía por su pierna no le ayudaba a manejar muy bien.
A pesar de la confesión del moreno, se negó a pensar que cada palabra que había salido de la boca de Zack era verdad. Fue lo más hermoso que alguien en su puta vida le había dicho. Y no iba a caer esta vez, no quería que la historia se repita. Ya habían pasado tres años, pero aún no lo había superado.
Estacionó rápidamente el auto frente a su edificio, dando un frenazo. El moreno carcajeó ante el apuro de su Director, se sintió más que halagado. Laurie salió rápidamente del auto, dando la vuelta para abrirle la puerta al jugador. Tiró del brazo al moreno, ayudándolo a equilibrarse.
Entraron rápidamente, bajo la mirada confusa del guardia de seguridad. No tardo en presionar el botón del ascensor, nunca en su vida había estado tan desesperado como lo estaba es noche. Escucho la risa de Zack quien luego le tomo la mano, entrelazando sus dedos. Laurie lo miró confundido, pero Zack solo le sonrió en respuesta con sus mejillas coloradas.
La puerta del ascensor se abrió y Laurie no tardo en entrar, tirando de Zack hacía adentro rápidamente. Presiono el botón número 6, el último piso. Ni bien las puertas del ascensor se cerraron, Zack se tiró sobre el juntando sus labios con los suyos.
Laurie se sorprendió a tal acción del moreno, más solo pudo envolver sus brazos alrededor de la pequeña cintura del jugador. Sintió como la lengua de Zack pedía permiso para entrar a su boca y el no tardo en dárselo. Abrió sus ojos al escuchar el timbre del ascensor, avisando que ya habían llegado a su piso. Fue ahí cuando sus ojos se encontraron con una cámara de seguridad. Laurie se quedo estático al verla mientras Zack lo besaba.
El moreno se separó de Laurie al notar que este ya no le correspondía el beso.
—Laurie—lo llamó Zack, pensando que este se había arrepentido.
El aludido volvió en sí, mirando al moreno que aún estaba entre sus brazos.
—Vamos—hablo Laurie, tomando la mano de Zack y saliendo del ascensor hacía el pasillo.
En un rápido movimiento saco sus llaves del bolsillo delantero de su pantalón. No tardo en abrir la puerta y Zack rápidamente entro a su departamento.
Al volver a sentir los labios del moreno sobre los suyos, se olvido por completo de la cámara en el ascensor, mañana se preocuparía. Hoy iba a disfrutar, iba disfrutar del sexy moreno que estaba presionando su cuerpo contra el suyo.
Con el departamento a oscuros, el único sonido que se escuchaba era sus respiraciones entre cortadas, el sonido de sus labios al chocar y esos suspiros que ninguno podía evitar soltar.
—Te necesito—jadeó Zack, llevando sus manos desesperadas y nerviosas a los botones de la camisa de Laurie.
Laurie sonrió ante Zack—Tenemos toda la noche.
El moreno se sonrojó, se sentía tan bien como si pudiera ser capaz de hacer todo con Laurie. Y así era. Le sonrió, tratando de recuperar su aliento mientras Laurie se deshacía de su camisa, comenzando a desvestirlo. Amo como las manos frías de Laurie lo acariciaban de paso. Y Laurie en ningún momento quito su mirada de la suya.
Lo desvistió lentamente, mientras Zack trataba de hacer lo miso, de desvestir a Laurie con sus manos nerviosas. ¡Dios, nunca había estado tan excitado! Su erección dolía en sus bóxers, pero no podía quejarse, era un dolor placentero.
Cuando Laurie se quito sus jeans, para quedar igual en bóxers que el moreno, Zack no pudo evitar relamer sus labios al ver a Laurie semi desnudo, su erección dura hacía arriba. No podía creer que eso el lo había causado, el era la razón de la excitación del moreno.
Laurie no tardó en traerlo a sus brazos y volver a besarlo, brusco. La diferencia de altura no era mucha. Zack gimió cuando Laurie se restregó contra el. El moreno se alejó caminando rápidamente hacía el sillón, sentándose y tirando a Zack sobre su regazo.
La luz de la luna los alumbraba mientras ellos s besaban. Zack movió sus caderas contra las de Laurie, logrando una excitante y alucinante fricción entre sus p***s.
—Te deseo tanto—decía Laurie bajando sus labios al cuello de Zack, mordiendo.
Zack se arqueó contra él, llevando sus manos al elástico de los bóxers de Laurie. El moreno gruño contra su cuello, mordiendo fuertemente cuando Zack metió sus manos en los bóxers de Laurie, acariciando su pene. Hizo presión en la punta del pene de Laurie, notando el líquido pre seminal. Laurie gimió fuertemente, casi gritando el nombre de Zack contra el cuello de este.
Laurie hizo lo mismo, nada más que comenzó a masturbar fuertemente y rápidamente a Zack notando como este se desfallecía sobre sus piernas. Zack bajo su cabeza, buscando los labios de Laurie mordiendo su labio inferior y tirando de este.
—Mierda, Morell—gemía Laurie en la boca del aludido.
Zack aumento la velocidad de su mano en el pene de Laurie, y este no tardó en imitarlo. Estaba tan cerca, sintió aquella familiar corriente correr por su espalda, encorvándose cuando se vino en la mano de Laurie y parte de su abdomen. Laurie no tardó en llegar también, gimiendo el nombre de Zack mientras este mordía fuertemente en su cuello, callando sus gritos.
Laurie gimió al sentir la mordida de Zack, sabiendo que mañana sería un gran moretón. Sintió como Zack caía completamente sobre él, sin importa lo sucios que estaban los dos, con el semen del otro en sus cuerpos. Escondió su cabeza en el cuello de Laurie, mientras este acariciaba lentamente su espalda, esperando que su respiración se tranquilice.
—Te amo Laurie, te amo tanto—decía Zack, entre suspiros antes de caer dormido en el cuello de Laurie.
El moreno sintió una opresión en su pecho, tratando de no darle importancia a lo último que había dicho el moreno. Zack estaba tan borracho que seguramente mañana tendría una de las peores resacas de su vida y no se iba a acordar de nada, nada de lo que acabaron de hacer, pensó Laurie tratando de conformarse.
Se paro con Zack en brazos, alzándolo tal como un niño. Camino despacio a su habitación con una sonrisa en su cara, como siempre. Recostó a Zack en su cama, de la forma más cuidadosa posible, asegurándose que este no despertara. Lo observó detenidamente, todavía le costaba creer lo que había pasado, sobretodo porque Zack no parecía ser gay. El moreno sonrío, se había equivocado.
Se acostó a un lado del moreno, tapándolo con sus sábanas. Zack no tardo en acurrucarse contra Laurie, buscando calor. El moreno lo acerco más hacía el, tratando de darle su calor.
Y se durmió, prometiéndose preocuparse mañana.