Un día como cualquier otro, Juan se ponía a abrir su tienda, el observaba que mucha gente estaban hablando de algunas personas, pero él no sabía lo que pasaba, más tarde llego Arturo un amigo y un vecino, Arturo le pregunto si ya sabía que iban a venir unos hombres de otras tierras, que le dicen “Los muchachos”, entonces él le respondió que no sabía nada y que le agradecía por la información.
También Arturo le había dicho que eran ladrones; al otro día llegaron “Los muchachos” toda la gente no les prestó atención, cuando era de noche, Juan estaba muy cansado y se fue a su casa, lo que él no sabía eran que los extranjeros le robarían todas las pertenencias de la tienda.
Al otro día Juan fue al negocio, vio todo desordenado y no había ningún producto, al principio se deprimió mucho pero entonces se acordó lo que había dicho Arturo y al instante fue hasta a él pensando en cómo capturarlos. Tardaron muchos para encontrarlos, Juan les pregunto que por qué habían robado y ellos le dijeron que era por necesidad y que iban a devolver todo.
Juan sintió lastima y empatía por ellos porque ellos habían pasado exactamente lo mismo que los padres de Juan. Entonces Juan les dio una casa y un trabajo para que estuviesen mejor.
Ellos le pidieron perdón a Juan y él les perdono todo lo que hicieron, después de acomodar todos los productos, Juan vio que no eran tan malos, pero tenía que saber más de ellos y de dónde ellos antes Vivian, pero él no quería preguntarle por qué habían pasado un largo día.