Un día Juan invito a los muchachos a un bar y les pregunto que como se llamaban, el más grande se llamaba Martín, el mediano se llamaba Álvaro y el más chico se llamaba Guzmán.
Pasando el tiempo se empezaron a llevar mejor, iban a fiestas, jugaban a la pelota y hasta se parecían hermanos, como que se hubieran conocido desde siempre.
Llegaron a ser la mejor tienda del barrio, ellos tenían mucho dinero, ya estaban a punto de restaurar la casa que ellos tenían, pero Martin le dijo que deberíamos ahorrar o gastarla en la tienda.
Juan al principio no le pareció buena idea, pero después le gustó mucho, como ya la tienda cumplía cinco años de su inauguración se propuso hacer una fiesta.
Iban a invitar a todos los del barrio menos los que estaban muy celosos de su gran éxito que ellos tenían. También iba a invitar a los conocidos del pueblo de dónde venían Martin, Álvaro y Guzmán.
Primero tenían que saber quiénes y quien iba a invitar a la gran fiesta, pero Juan lo tenía que planear mañana por que tenía que ordenar, algunos productos que recién habían llegado.
Cuando se fueron a dormir Martin y sus hermanos se quedaron despiertos planeando una lista por si Juan se lo pedía. Cuando terminaron las listas, la guardaron en una caja y de mucho cansancio se fueron a dormir.