40.Araña Jonathan En un giro inesperado dentro de la competencia, Christy y yo terminamos siendo compañeros de equipo. Un calor intenso se instala en mi pecho, henchido de felicidad y orgullo. La observo de frente, y aunque siempre supe que tenía un talento excepcional, verla en acción me llena de emoción y admiración renovada. Sé que no soy un mal competidor —al contrario, estoy por encima del promedio—, pero no puedo evitar sentir que ella brilla con una luz propia que me deslumbra. —Bien, chefs —anuncia la conductora, con una sonrisa que contagia entusiasmo. —Ahora que están designados los equipos, vamos a añadir un nuevo elemento: un color que marcará la identidad de cada grupo. Un asistente coloca cuidadosamente una ánfora pequeña sobre la mesa, dentro de la cual hay tres pelotas

