62. Siempre de la mano Jonathan El equipo de producción decide darnos un “día libre” para descansar, aunque en realidad es una jugada de marketing disfrazada: nos llevan a una clase magistral impartida por un reconocido chef pastelero, patrocinada por una de las marcas del concurso. A nadie parece importarle demasiado el truco, porque la presencia de semejante figura compensa cualquier estrategia publicitaria. Mi chica está radiante. Desde el momento en que el chef entra al set, noto cómo sus ojos se iluminan. Es uno de sus ídolos, lo sé por la manera en que se endereza en la silla, por el cuaderno que abre con premura y por la atención que pone en cada palabra que él pronuncia, como si lo que dijera fuera un secreto sagrado. Yo la miro más de lo que debería; disfruto verla brillar, aun

