Zona VIP – borde de pista Maroon se había quitado las gafas. La cerveza ya no estaba en su mano. Ahora solo tenía los codos apoyados sobre la valla metálica, el cuerpo inclinado hacia adelante, el corazón palpitando al ritmo del rugido del motor. El monoplaza de Armin atravesó la recta con furia. Un rayo n***o y plateado cortando el aire como si fuera parte del paisaje. La última vuelta. —Vamos… —susurró, con una sonrisa contenida, sin apartar la vista—. Enséñales quién eres, cabrón. A su alrededor, el equipo técnico lo miraba en silencio. Nadie respiraba. Todos sabían que esa vuelta no era normal. No era de práctica. Era personal. El coche giró violentamente en la curva más cerrada del trazado. Las llantas chirriaron. El humo se elevó. Un instante de duda, y luego... lo controló

