Freya:
Brandon estaba parado en la entrada del salon que conducía al jardín, Atuq no estaba para nada contento con verlo, no quiero que se arme una pelea aquí por que eso perjudicaría a Atuq, pero si hablo con el, mi hombre se molestara conmigo.
—Dime Brandon.
—¿Puede ser a solas? Lo que diré es un poco privado.
—Mi mujer no tiene que hablar contigo sola —Atuq exclama en tono duro.
Brandon solo sonrió de lado ante las palabras de Atuq, se que lo hace para molestarlo por que yo no quiero o quise estar con el, no entiendo por que no lo olvida y todos volvemos a nuestras vidas.
—Cuide su tono —dijo Brandon—, conozco a Freya desde que éramos pequeños así que puedo hablar con ella si así lo quiero.
—No si ella no quiere —respondió Atuq—, así que váyase.
—El tono en el que me hablas me molesta demasiado ¿sabes? —se acercó a Atuq— Jamás he permitido de que alguien me hablara así en la vida, tu no serás el primero.. —sonrió de lado.
Podia sentir la tensión entre ellos dos, sabia que esto no iba a terminar nada bien. Brandon es demasiado irritante y no le gusta que nadie le alce la voz en ningún sentido. Luego está Atuq que no se queda callado ante nadie.
—No voy a dejar que me hables como quieras, Atuq.
—No me importa.
—Ya basta los dos —me miraron—, no van a armar una pelea aquí por favor.
—Lo que digas hermosa —el me sonrió—, cuando termines con tu prometido, ve a buscarme.
Con eso fue suficiente para que Atuq lo tomara del traje y le diera un fuerte cabezazo haciendo que Brandon cayera al suelo, jadeé al ver que el se sostenía la nariz, se la había roto de un solo golpe.
Atuq se acercó a el y lo levantó con un solo brazo dejándome a mi sorprendida. Era impresionante como el lo levantó con mucha facilidad.
—Ningún otro hombre que no sea yo, llama a mi mujer hermosa ¿Escuchaste?
—Atuq, suéltalo —me miró—, por favor.
—No, no haré eso...
—Por favor, no quiero que te metas en problemas ahora...
Lo soltó y Brandon cayó al suelo de nuevo. Atuq está demasiado molesto y no se de lo que sería capaz.
—Maldito animal —masculló mientras se sostenía la nariz y se ponía de pie—, esto no se va a quedar así.
Se fue mientras se tambaleaba, suspiré al verlo irse. Se que hará algo en contra de Atuq, lo conozco y se que no se quedara quieto hasta molestarlo. No me siento nada tranquila con esto.
—Atuq —me miro—, no debiste hacerlo, el...
—¡El no debe hacer eso! —alzó la voz— No debió decirle eso a mi mujer.
Se veía tan molesto, es la primera vez que lo veo así, tan pero tan molesto. Supongo que es por lo que vio allá adentro, también por la provocación de Brandon, es mejor que nos vayamos cuanto antes, fue un enorme error haber venido aquí, si hubiese sabido que esto sería así, me quedaba en la tribu con el.
No está preparado para lo que vería de este lado del mundo. Hay cosas que ni siquiera yo las puedo explicar.
—Lo siento, lo siento, lo siento..
Caminaba de un lado a otro mientras decía que lo sentía, se que no quiere gritar y mucho menos a mi pero lo entiendo, está muy molesto ahora.
—Freya, Atuq, la Reunión está por terminar, despidamos a los invitados.
Quería disfrutar de mi reunión pero lamentablemente no pude hacerlo. Estaba triste por todo esto, pero es entendible, hasta ahora me doy cuenta del daño que han hecho estas personas a otras que son inocentes, el pueblo de Atuq lucho hace muchos años contra ellos y pudieron ganar, pero ahora son mas y las armas están más avanzadas, lo único que me tranquiliza ahora es que nadie sabe de donde viene Atuq realmente, agradecía también de que nadie se metiera a Las Bahamas para averiguar si realmente estuve ahí.
Tanto Atuq y yo despedimos a los invitados quienes no parecían contentos con el resultado de la Reunión puesto que ellos querían ver un espectáculo, pero no lo consiguieron.
Yo estaba demasiado desanimada y preocupada por lo que podria pasar despues de esto. Brandon no se quedara tranquilo y me da miedo de que pueda buscar una g****a para molestar a Atuq.
—Señor ¿Por que no compra más esclavos? —me sorprendí por la pregunta que le hizo Atuq a mi papá.
—No es tan sencillo como parece muchacho, los esclavos cuando pisan suelo Inglés, ya no tienen libertad y pertenecen al Rey, quien es el que tiene más poder de todos nosotros... Yo trabajo para el Rey, pero no soy esclavista por una promesa que le hice a mi difunta esposa —hizo una pausa—, llegue a un trato con su majestad para dejar de ser esclavista a cambio de mi renuncia a la realeza, pedí un acuerdo en que si un esclavo entra a mis tierras sera recibido y se le dara trabajo y un papel que conste su libertad, podrá trabajar para mi y sera pagado, tambien se le dara un hogar y algunos beneficios... Debido a ello, nadie que conozca me envía recados con esclavos ni nada por el estilo..
Lo que dice mi padre es cierto, por ello nadie venía a dejarle recados ni nada de eso. Muchos de los esclavos quieren escapar de sus dueños para venir a las tierras de mi padre, pero nadie se atreve por miedo a sus amos.
—No los reclaman por que saben de mi trato con el Rey, pero eso si, debo pagar impuestos como todo el mundo, afortunadamente mi hacienda produce mucho algodón y tengo para pagarles a todos —dijo el—, creeme muchacho que si fuese por mi, los tengo a todos conmigo, pero así es la vida de este lado.
—No es justo, solo van a buscarlos y dañar sus tierras, no está bien.
—Lo sé muchacho, creeme que no hay ser más destructivo que nosotros, yo hice cosas de las cuales no me siento orgulloso, pero a diario trato de hacer algo bueno, eso no elimina mis actos, pero si al menos puedo hacer algo por ellos. Así es el mundo ahora, pero confío en que la esclavitud va a terminar.
Dio un par de palmadas en el hombro de Atuq, se acercó a mi para besar mi frente e irse.
Atuq me miró, luego pasó por mi lado para subir hacia la habitación, me sentí muy mal por eso, jamás me había sentido tan distanciada de el como me siento ahora.
(...)
Más tarde:
Me removí un poco en la cama, toque a mi lado y abrí mis ojos, Atuq no estaba en la cama. Me senté en la misma para buscarlo con la mirada, el estaba sentado en las puertas del balcón, estaba mirando la noche.
Cuando llegue a la habitación no hablamos, no nos miramos, el solo se cambió de ropa y se acostó a dormir, yo hice lo mismo y no quise hablar con el por que queria dejarlo que pasara su rabia en silencio, sentía que si decía algo, lo arruinaría todo.
Con cuidado me levanté de la cama, la noche estaba fría y eso me hizo erizar la piel, me acerque a el y como si hubiese sentido mi presencia volteo a verme, no me decía nada, solo extendió su mano para que yo pudiera tomarla. Al hacerlo me acerco a el y me sentó en su regazo con las piernas abiertas.
—Mi perla, Atuq lo siente mucho —murmuró sin mirarme—, se molesto y se distanció... Me siento apenado.
—Está bien —me miró—, está bien, no hiciste nada malo.
—Lo hice, aleje a mi perla de mi.. Eso no es justo para ti —metió su mano en mi nuca—, me siento vacío aquí —se tocó el pecho—, si no estamos bien yo no estoy bien..
Le sonreí y deje el cabello detrás de su oreja, Dios, el es un hombre realmente hermoso, dulce y está al pendiente de mi. Es mucho más perfecto de lo que esperaba.
—Ahora estamos bien ¿verdad? ¿Mi perla está bien? ¿Se siente segura con Atuq? —aquello lo preguntó como si tuviese miedo de mi respuesta.
—Estamos bien —le respondí—, sigo sintiéndome segura contigo, eso tenlo por seguro.
Mi rostro se acercó al de el, Atuq rápidamente me beso, era como si estuviese esperando esto desde hace rato. Su mano seguía en mi nuca e hizo el beso más intenso, esta vez metió su lengua dentro de mi boca, yo comencé a gemir en sus labios y a moverme encima de el.
Atuq soltó mi nuca para meter ambas manos en mi bata de dormir, el sentir sus enormes manos por mis muslos me estimulo de sobre manera, sus manos subían aún más por mis muslos hasta meterse por completo dentro de ella, soltó mis labios para besar mi cuello y aspirar el olor de mi piel.
—Soy tan tuyo Freya —murmuró duramente.
—Si, eres mío —susurré,
La bata salió de mi cuerpo y así quede desnuda encima de el. Atuq se levanto de la silla conmigo en sus brazos, caminó hacia la cama y me acostó en ella, el estaba parado desvistiendose frente a mi.
Jamás me cansaré de admirar lo hermoso que es mi hombre.
Atuq se subió a la cama y me volteo rápidamente, gemí cuando sus labios besaron mi espalda baja y sus enormes manos apretaron mi trasero. Abrió un poco mis piernas y entro en mi de una sola estocada que me dejó sin aliento por un momento. Comenzó a moverse, yo me quería aferrar a las sábanas pero el me tomo de las manos y entrelazo los dedos con los míos.
Comencé a gemir al sentir como cada vez se hundía en mi. Mi cuerpo por si solo estaba dando espasmos del placer, el no se detenía y yo tampoco quería que el lo hiciera.
Soltó una de mis manos para tomar mi cabello y darle un tirón, no se como lo hizo pero su otra mano se poso en mi cuello. Aquella posición me hizo experimentar el verdadero placer que me estaba causando las embestidas de Atuq.
Siguió dando algunas estocadas más hasta que lo sentí c******e, yo ni siquiera había llegado a mi orgasmo, pero el, el seguía erecto.
Me volteo y se acercó para comenzar a besar mis pechos. Mi espalda se arqueo al sentir su enorme lengua hacer circulos en mi pezón erecto.
Esto es una locura.
Una locura que me encanta y me vuelve loca.
Mi espalda se volvió a arquear cuando me volvió a embestir, mis manos se fueron hacia su espalda y clavé mis uñas en esta, estaba disfrutando de esto, sus jadeos se mezclaban con mis gemidos y el, estaba yendo demasiado rápido. Sentí que mi cuerpo estaba comenzando a tensarse.
—Más rápido —pedí en un hilo de voz.
—Lo que mi perla diga.
Atuq se separo de mi, quedo de rodillas en la cama e hizo que mis piernas rodearan su cintura por completo, me tomo la cintura y comenzó a embestirme aún más fuerte, mucho más fuerte que hace un momento, mientras lo hacía el miraba hacia arriba y todo ese hermoso y largo cabello caía sobre sus hombros, estaba sudado y toda esa piel morena me llevaba al éxtasis.
Las embestidas que el me daba estaban aumentando y asi, logre llegar a mi orgasmo, mi cuerpo estaba dando sus espasmos mientras que el no se detenía, todo era tan placentero que no lograba obtener cordura alguna.
Atuq comenzó a tensarse y a soltar gruñidos que me dejaron con ganas de mas, pero mi cuerpo necesitaba un descanso. El me embistió un par de veces mas hasta que senti que se volvio a correr. Ambos nos miramos, el me soltó de la cintura y se hizo el cabello hacia atrás ya que lo tenía pegado en la cara. Soltó un suspiro y sonrió.
—¿Estás bien? —asentí varias veces.
—Más que bien —sonreí un poco.
—No sonrias asi, haces que me ponga loco, debemos descansar —se acercó a mi rostro—, te amo Freya.
—Y yo a ti Atuq —acaricie su mejilla.