Después de unas horas mi hija fue dada de alta, yo volví al trabajo con la inseguridad de que iba a pasar con Dante. La verdad no tuve mucha concentración pero de lo que sí puedo decir es que soy una profesional y traté de no involucrar mi vida personal con la sentimental. Al rededor de las 6 de la tarde tocaron la puerta de mi hotel. -Dante- Hola Mariana! -Mariana- Hola Dante, pasa. Ni te voy a preguntar cómo conseguiste mi dirección! -Dante- Vengo a ver a mi hija y a hablar contigo. -Mariana- Toma asiento, le diré a Maya que la traiga. Me levanté del sofá y fui a la habitación de mi niña, le dije a Maya que la llevara a la sala pero yo decidí tomarla en mis brazos y llevarla con su padre. -Daniela- Papá. -Dante- Hola hermosa, cómo estás? -Daniela- bien, aunque me duele un poco

