Sali de la casa y el aire helado de Londres golpeo mi rostro. Suspire, y baje las escaleras a donde Zachary ya se encontraba esperándome.
—Buenas tardes, Aiden —Sonrío levemente
—Buenas tardes, Zachary…¿sabes a que hora regresara Spencer? —
—Pero que controlador —Cerre los ojos al escuchar su molesta voz, no estaba de humor como para soportarlo.
—¿Escuchas ese molesto sonido? —Le pregunte a Zachary.
—Pero que maduro Aiden —
—Zachary como que huele también a perra ardida ¿no te parece? —Me di la vuelta viendo el ceño fruncido de Joshua — o eres solo tú —Suspire y mire a Zach — bueno es lo mismo ¿no? —
—Mira idiota —
Tome a Joshua del cabello, y golpee su estómago provocando que cayera de rodillas, le jale el cabello de nuevo para que me mirara.
—Que sea la ultima vez que pones un pie en mi casa, maldita perra ardida —Le dije —…haz colmado mi paciencia, Joshua y no tolerare que me faltes el respeto en mi propia casa —Lo solte y me di vuelta.
—Salvaje imbécil —
Me detuve, y me di la vuelta, mi puño fue a dar a su rostro provocando que se cayera al suelo de nuevo, quejándose porque le había roto la nariz.
—Ahora si, llamame salvaje, hijo de perra —Le dije.
—Me las pagaras —Se levanto con su mano en la nariz —…se lo dire a Spencer —
—Pues ve y dile a Spencer —Le dije —…veremos de parte de quien está, de su “amigo” que vino a agredir a su ESPOSO a su casa aprovechando su ausencia —Sonreí — recuerda Joshua tú nunca serás más importante que yo —Me di la vuelta — Zachary, dile a los de seguridad que el joven ya se va y que no vuelvan a darle paso a mi casa —
—Si, señor Aiden —
***•••***
Zachary se detuvo en un semáforo que estaba en rojo.
—Espero no ver a ese imbécil de nuevo en mi casa —Comente sacando mi celular — Joshua tiene los minutos contados —
—Da la orden, y ese chico desaparecerá —
—Zachary…no daré una orden; yo mismo acabare con ese imbécil —Sonreí — pagará cada uno de los malos momentos que ha pasado por su culpa —
Unos toques en mi ventana me hicieron salir de mis pensamientos, mire a través del vidrio notando a un niño no mayor de 7 años, baje el cristal.
—Buenas tardes, ¿no tendrá unas monedas? ¿o algo de comida? —
Sus ojos azules me hicieron estremecer, notar su tristeza, esa pizca de esperanza en ellos.
—Claro —Murmure, buscando unas monedas. Y se las di.
—¡Son muchas monedas! —Exclamo con una sonrisa — ¡muchas gracias, señor! —
El semáforo se puso en verde, y Zach empezó a conducir de nuevo; no pude evitar mirar hacia atrás notando como un par de hombres se acercaban al pequeño y le quitaban las monedas.
—Zachary detente —Ordene, abri la puerta del auto saliendo, Zachary fue tras de mi —…¡oigan! —
Los hombres me miraron.
—No te metas en esto, bonito —Me dijo uno de ellos — no queremos quebrarte una uña —Se río.
—Leo no deberías de…—El otro hombre le dijo mirándome con temor.
—¿Qué te pasa, Ben? —Se río una vez más — no creo que el hombrecito rico pueda con nosotros —
—No sabes con quién te estás metiendo —Dije.
—Ni tú tampoco —
—él es el esposo de Silver —Le dijo el tal Ben — deberíamos de irnos —
Sonreí.
—Deberias de hacerle caso a tu amigo —Hablé —…aunque debo decir que no necesito a mi esposo para acabar con ustedes dos —Apunte con mi arma al tal Leo y Zachary apuntaba a Ben.
—L-lo sentimos, por favor…no nos mate —
—Contaré hasta tres y ustedes dos han desaparecido —
—Si, si —
—Uno —Conté.
Y ambos hombres huyeron como las ratas cobardes que eran, mire al pequeño.
—¿Te encuentras bien? —Pregunte.
—¡Eso fue tan fantástico, señor! —Me dijo con una gran sonrisa.
—Si, no fue nada —Dije — ¿cómo te llamas? —
—Mi nombre es Owen —Me sonrío.
—Soy Aiden —Me presente — Owen…¿quieres comer algo? —
—¡Si! Pero... —Su mirada fue al piso —…no tengo dinero, ellos se lo llevaron todo —
—No te preocupes por eso —Lo tome en brazos —…yo invito —Sonreí.
***•••***
—Buenas noches mi…a…mor —Silver detuvo su salido al notar la presencia de un tercero en nuestra cama.
—¡Hola! —Sonreí levantándome.
—Creo que estoy viendo alucinaciones —Me dijo — veo a un niño rubio comiendo en nuestra cama mientras ve Buscando a Nemo —
—No, amor —Le dije riendo un poco — él es Owen —Agregué.
—¿De dónde salio? —
—Del closet cariño —Bromee.
Silver alzo una ceja, mirándome interrogante.
—Aiden —
—Lo salve ahora de dos hombres en la calle, lo lleve a comer y…ya no pude volver a dejarlo en la calle —Hice un puchero.
—Y lo trajiste aquí —Concluyo.
—Asi es —Sonreí.
—OVictor, ¿y cuánto se va a quedar? —Pregunto mirándome.
—Ammmm…quizá…mañana…o solo unos días —
—Le diré a Sophie que le prepare una habitación para nuestro nuevo integrante de la familia —Dijo.
Sonreí, y lo bese.
—Te amo —
—Lo sé, Aiden —Me dijo acariciando mi mejilla —…también te amo y amo tu corazón blandito que tienes…—