La nueva guarida era un sótano alejado de la mansión, pero aun dentro de las tierras del difunto Castells. Beltrán sabía con exactitud hacia donde se dirigían, un pequeño cementerio privado que estaba en medio de un pequeño bosque privado. Estando allí el auto finalmente frenó para dar pasó a los dos hermanos que bajaron como las estrellas del show que estaba próximo a comenzar. El sitio tenía varias lapidas y mausoleos de todo tipo. Uno de ellos, el favorito de Castells. Era un antiguo mausoleo estilo romano con columnas de marfil, allí la puerta era metálica. Muy diferente de las puertas de madera o concreto que sellaban las tumbas. Era la entrada al bunker de seguridad de Castells. Beltrán se acercó y abrió la puerta como si nada, para luego colocar en un acceso secreto su mano, la

