El problema del contrato

1467 Words
La reunión con la familia siempre era un tema complicado entre los seres humanos, pero, nada se comparaba a la reunión familiar que Simón estaba en ese preciso instante. Como era regular en esas reuniones, Diablo continuaba callado mientras miraba el reloj, lo mismo ocurría con Simón, quien estaba en medio de un encrucijada, habían pasado dos horas hasta ese momento, sin las ordenes de su parte, Mila no podía actuar, pero por otro lado tener de enemigo a su hermano era el peor de los casos, pensó un largo rato mientras los segundos sonaban fuertemente como si no quisieran entrometerse en aquel encuentro. — Simón, quiero que escuches a la razón — claramente mintió, con voz se notaba que intentaba engatusar a su hermano pequeño, suspiró por un corto tiempo antes de finalmente continuar con su treta. — Beltrán Cold, el protegido del antiguo dueño de esta casa es alguien de quien debemos deshacernos. — ¿Por qué? — preguntó intentando mantener la calma— con una contraofensiva nosotros no tenemos oportunidad ¿acaso planeas ponerte en contra del mundo entero? ¿solo por ese tipo? — ¿Ese tipo? — repitió irónicamente, volvió a levantarse de su asiento y rodeo elegante el asiento de su hermano para luego acercarse al oído de Simón— ese “tipo” es nada mas que el ultimo de nuestra querida familia, “nuestro hermanito más pequeño” — sonrió por primera vez, su expresión era tan descarada y locuaz que incluso provocaba escalofrío. Las palabras de Diablo ocasionaron un sinfín de dudas sobre la identidad de ese hombre, sin embargo, había una pregunta rondaba mucho más fuerte, ¿Cómo es que lo sabe? Si fuera el simple e iluso instinto sería algo sacado de una película absurda, no obstante, había posibilidad de que así fuera, el instinto de su hermano mayor era tan acertado que casi nunca fallaba, de hecho, así había sido como descubrió su identidad hace mucho tiempo atrás. Sus negocios siempre eran efectivos gracias a su instinto, y eso le daba una rabia inmensa, no le bastaban esta vez una serie de conjeturas o suposiciones absurdas sobre que Castells decidió proteger a ese joven solo por su identidad, necesitaba pruebas físicas o algo en que basarse, después de todo, en esta ocasión si fallaban podían enfrentar a una pequeña muestra del verdadero poder de las mafias y sus subordinados. — ¿Por qué debería de creerte? — cuestionó de inmediato y sin dudar— si es solo una hipótesis no me basta para que mi mejor asesino o mi pequeño negocio sigan en pie. — Mi querido, y pequeño hermano — respondió mientras lentamente acercaba sus manos a los hombros de Simón, en un momento los apretó tanto que provocó un grito ahogado en su victima — no necesitas saber si es mentira o no, no tienes que creerme o dudar, tú … tan solo tú, estas con vida para mi beneficio, y si no puedo contar contigo — soltó los hombros de Simón dejándolo adolorido y enderezó su cuerpo para mirar hacia el frente donde se encontraba su asiento— entonces debería de considerar a Beltrán como mi nuevo hermanito pequeño. El diablo tenía claro su propósito, no iba a permitir tener mas competencia en su futuro trono, con Simón había hecho una excepción dado el ingenio que había demostrado, pero con Beltrán la cosa cambiaba drásticamente, ya que había demostrado ingenio e instinto, tenía muchas más cualidades como para ser una competencia directa a Damián, sin embargo, la única razón por la que no había podido encontrarlo hasta ahora era un completo misterio que se rehusaba a revelar. La habitación quedó en silencio poco después de las palabras del Diablo, Simón miró de nuevo el reloj y bajo la vigilancia tan afilada como navaja de su hermano mayor cayó finalmente para llamar a regañadientes a su subordinada. El teléfono timbró varias veces mientras el reloj continuaba tocando el tiempo como una melodía de sentencia que podría ejecutarlo sino lo hacía a tiempo. — Diga… — la voz de Mila se escuchó por el interlocutor, momento perfecto para que Simón en ese momento dudara, su vida estaba en juego y ahora con escuchar la voz de su ayudante, había recordado que ella también, su favorita, el ratón que había cuidado por largos años quedaría expuesta ante la siniestra de su hermano. Un suspiro largo se extendió dejando un eco sonoro en la vacía habitación, había descubierto que el tiempo lo había ablandado al punto de ahora pensar en el bien de su pequeña mascota, “acepta el encargo” se escuchó y luego colgó para cruzar mirada con su hermano. Damián delineo una pequeña sonrisa apenas perceptible en su rostro, felicitó a su hermano y luego lo mandó a que trabajara diligentemente, también aprovechó y golpeó la espalda de su hermano con fuerza para luego acompañarlo en silencio hasta la puerta, los despidió alegremente para luego mirar por un rato como se alejaba el vehículo; sabía que Simón cumpliría con su palabra. — ¿Crees que cumplirá con el encargo? — preguntó Silvia acercándose y aferrándose al brazo de su amado con firmeza, lentamente levantó ligeramente la barbilla esperando suavemente un beso y consiguiendo que su deseo se cumpliera. — Lo hará — respondió después de aquel apasionado beso — si no lo hace igualmente acabará en una pelea por haber recibido el encargo de alguien con escudo. — ¿hablas de la contraofensiva de Castells? — interrogó nuevamente entre que sus brazos se deslizaban por el cuerpo de su amo. — Ese papel… no sirve de nada— respondió para luego sostener el rostro de Silvia con fuerte agarre y besarla de improviso— en cuanto Simón envíe a alguien, tendrá que lidiar el solo con el distrito y con toda una serie de asesinos que van detrás de su mejor asesino, incluso si no lo mata me encargaré de que ese hombre Beltrán y Simón acaben lejos de mi preciada herencia. Las tres primeras horas habían sido solo un pestañeo para lo que les tocaba a Mila y Simón, tan pronto como ella llegó al edificio decidió revisar su teléfono la información de Beltrán, todo desde fotografías hasta direcciones donde vivía eran repasados con cuidado, revisó posibles fallas de sistema y consultó a los demás sobre la posibilidad de invalidarlas, estaba pendiente de todo lo que se necesite hasta que llegó su jefe, bajó la cabeza y notó como de la nada Simón se abalanzó sobre ella y la besó frenéticamente frente a todos, aquel beso más que asqueroso en ese momento solo la dejó en shock, no le había dado tiempo ni siquiera a reaccionar cuando el hombre decidió soltarla y sujetarla fuertemente de ambos brazos “no quiero que mates a Beltrán Cold” fue lo que sus labios le dijeron de forma apenas audible. El rostro de Mila se endureció en ese preciso instante, entendió que aquel beso había sido parte de una fachada, al parecer no podían hablar del tema con total claridad, dejó de lado su miedo y se dejó llevar hasta la habitación frente a la sorpresa de todos. Simón pensaba como hablar con Mila sobre lo ocurrido con su hermano, en todo el viaje pensó sobre como lidiar con su hermano y con el distrito al mismo tiempo, sabía que una vez aceptado el encargo su vida corría riesgo por la contraofensiva, ese pequeño papel prohibía en totalidad tocar siquiera al objetivo, por lo cual a quien debía de matar era a Marco Gard, quien había invalidado su escudo al tratar de matar a Beltrán, lo más lógico era deshacerse de él pero había otra problemática ¿Qué hacer si Diablo se enteraba de sus movimientos? Aunque su negocio le pertenecía únicamente a él, sospechaba con seguridad que en su único espacio seguro no habría oportunidad de hablar, la única solución era enviar a Mila o crear un plan adecuado par poder comunicarse con su fiel ayudante. Ambos llegaron al estudio de Simón, las puertas se cerraron con llave y nadie tenía permitido ingresar allí, Mila notó como Simón revisaba cada rincón buscando algo que ella desconocía, tomó asiento y decidió en ese momento hablar. — El encargo estará en la oficina esta noche, al parecer, estaba ahogado en trabajo estos días — habló esperando que su jefe le respondiera. — ¿Qué te dije? — preguntó sarcástico — ese encargo nos meterá en problemas— gritó en voz baja como si temiera que alguien los escuchara. — Hablo del otro encargo — respondió seria— si no quiere que cumpla con el encargo inicial, supongo que quiere que vaya con el cliente. — Amo lo inteligente que eres, mi pequeño ratón — respondió aliviado.
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