Seren Esto era peor, hacía unas horas pensé que moriría desangrada de la forma más bochornosa y no como lo había imaginado miles de veces. El día solo iba empeorando, conformé avanzaba... —Mira —la doctora señalo en el monitor, un espacio y una pequeñes que ella decía era un bebé. Me quedé sin aire, mi pecho se sintió pesado —no, eso no puede ser. Verifique otra vez, yo soy estéril. —Déjame ver, es más, vamos a medirlo para poder decirte aproximadamente cuantas semanas tienes—. Ella se desconcentró al ver mi cara de pánico. —¿Qué sucede? Esto debería ser una buena noticia, luego de semejante diagnóstico. Tu esposo se pondrá feliz. ¿Quieres que lo llame para que lo pueda ver? —¡Oh, no! No, no, no. — Manoteé el aparato y me incorporé. —No entiende. —Pues explícame, pero primero

