Serena Por fin había llegado el día que podía comunicarme con Bardos para saber si había conseguido la información que le solicite. Así que le envié un mensaje: “quiero otro beso de la bella bartender”, lo hice para divertirme un poco y además no ser tan obvia, no podía solo preguntarle por Laine, a pesar, de estar usando un celular desechable, no podía estropearlo. Luego de unos minutos llego la respuesta: “encantada, solo que este beso te costara cinco grandes. De aceptar el precio te veo en Cevahir 4 pm, seré la lindura con un latte”. De inmediato le mandé un emoji con una carita que enviaba un guiño y así había concretado la compra de cualquier información que tuviera y es que para lo que implicaba todo este embrollo cinco mil dólares era nada. A la cita llegué tiempo antes y

