Seren El sujeto era complejo, a pesar de poder advertir sus cambios de humor por sus gesticulaciones, era impresionante como le surgían ideas, que para nuestra situación eran incoherentes. Aquí, él es el que estaba en líos, el síndrome de Estocolmo se había invertido y mi captor estaba fraternizando demasiado con su prisionera. Permitirme usar ropa, era para mí un gran avance, porque el andar semidesnuda solo era una forma de humillación. Dejarme elegir fue una concesión enorme de su parte, solo debía esperar que aparecieran por aquella puerta las cosas que había seleccionado. Al otro día, calculaba que en cuanto me metiera a tomar mi ducha, al salir encontraría las prendas, regularmente de esa forma aparecían las adiciones en esta habitación. Fue decepcionante cuando no paso

