Pov Keyla El silencio es pesado y se siente como mi responsabilidad, así que fiel a la forma, empiezo a hablar sin pensar mientras preparo mi pequeña cafetera de dos tazas haciendo clic en ella. —¿Te incomodan los peluches? ¿Quieres que los traslade a mi dormitorio? ¿Quieres un poco de café? ¿Te da miedo el pastel? O.. Sigue sosteniendo el bocado de pastel en el tenedor, ¿por qué no se lo come? Lo sabía, lo está comparando con el de su madre y se queda corto. Cuando no contesta, mi boca sigue con la retahíla de preguntas. —¿Juegas al fútbol? ¿Eres defensa? ¿Frecuentas ese bar?—Sí jugué al fútbol en la universidad, de tackle ofensivo, y no me gustan los bares y desprecio a los borrachos.—Me muerdo el labio. —La gente con la que trabajo sale a beber casi todas las noches. A ve

